Somos una generación que sufrió por su ídolo, nos dolían las críticas. Jamás lo abandonamos, aún si teníamos que discutir con seres queridos que no lo valoraban.
La recompensa más grande no son los títulos. Es que haya decidido regalarnos hasta la última gota de su fútbol.
Pase lo que pase, gracias por hacernos creer que todo era posible.
Ojalá todavía no sea el último.
Nos quieren afuera. Nos quieren de rodillas. Nos quieren llorando. Qué poco nos conocen.
Jugá y disfrutá, Leo. La ilusión la cargamos entre millones. Vos nunca vas a caminar solo.
Si me habré peleado en esas oscuras épocas para defenderte a vos, eh?
Jaja, cómo no iba a hacerlo? Si diez años después, en el mismo lugar, me haces el tipo más feliz del mundo cuando te veo patear una pelota.
Feliz cumpleaños, 10.
Quince años militando a Messi y finalmente se convirtió en una deidad nacional con la que no se puede joder en lo más mínimo. Nadamos en dulce de leche, pero llegamos. Salud.
Hay por ahí un mexicano, un uruguayo, un colombiano, un portugués, que cuando el hijo venga y le diga “Papá, vos viste a Messi?” él va a tener todos los recuerdos llenos de odio en vez de haber disfrutado al mejor futbolista de todos los tiempos.
Pobre gente, hermano.