🚨🗣️New: Arsene Wenger on Spain performance against Argentina in the World Cup finals, Technique overcame athleticism tonight:
“People will talk about passion, intensity and physicality, but football has never belonged to the strongest runner. It belongs to the strongest mind. Spain reminded everyone of that tonight. Argentina came with power, aggression and relentless pressing, yet for long periods they were chasing ghosts. It was like watching a bull charge at its own shadow while the matador had already moved. That is the difference between athleticism and intelligence.
Spain’s midfield dictated the rhythm with one and two-touch football, constantly creating numerical superiority between the lines. Every time Argentina stepped forward to press, Spain manipulated the spaces behind them. Their first touch wasn’t just technical—it was tactical. They received the ball already knowing where the next pass would go, making Argentina’s athletic advantage almost irrelevant.
Modern football has become obsessed with speed, duels and physical data. Everyone wants faster players, stronger players, bigger players. Tonight was a reminder that the ball always travels faster than the man chasing it. You cannot sprint faster than a perfectly timed pass. You cannot outmuscle a team that keeps moving you from side to side until your legs become heavier than your ideas.
This is why Spain have always been unique. They don’t try to overpower you; they slowly remove your belief. Every completed pass is another question your opponent cannot answer. By the final stages, Argentina were not just tired physically—they were exhausted mentally. They were running, but rarely arriving.
Technique did not simply beat athleticism tonight—it humbled it. In football, intelligence is the engine, technique is the steering wheel, and athleticism is only the fuel. Without the first two, the tank eventually runs empty.”
CUESTIÓN DE LIDERAZGO
Cuando escuché por primera vez aquello de “¡¡¡agua, al doce!!!” no entendí el profundo significado de aquella jerga futbolística desconocida para mí. Era la voz de Luis Aragonés dirigiéndose a un empleado cercano a la plantilla. El silencio presidía el madrugón de la pretemporada y el ‘mister’ desatascó la jornada a pleno pulmón. El mensaje era puro código Luis porque el ‘doce’ no era ni más ni menos que él. Entonces, solicitaba refrescarse, lo hacía con energía, y nos mandaba a los jugadores un envite desde el escenario del juego que apostaba por la unión entre los eslabones que retratan una caseta. En sus tiempos de ‘Luisón’ o de ‘zapatones’, como le gustaba que lo llamaran, se había significado como el líder del vestuario y ese liderazgo no osaba perderlo. El aviso era claro: somos once en el campo… y él. Y con él son los once que juegan, ya sean de principio o de final, siendo el entrenador la extensión de quien propone a quienes disponen.
Por todos, futbolistas y seleccionador, hemos llegado hasta otra noche mágica para nuestro fútbol. Y lo más importante es que nuestros jugadores nunca dudaron a pesar del empate inaugural. Algunos no aprenden nunca, tanto que aportaron gasolina para la Selección. Por eso, creemos. Por eso, confiamos. Por eso, disfrutamos del camino escrito por esta generación que ya sabe lo que es ser campeona. No sé si Luis de la Fuente se mueve en las jergas de Aragonés, pero seguro que también necesita el refresco y el respaldo que todos los ‘doce’ asumen necesitar. De la Fuente ha aportado su libro táctico del Fútbol, pero ha demostrado confianza ciega en estos internacionales que han ido recorriendo las escaleras de las categorías inferiores hasta alcanzar la cima. El seleccionador protegió a los jóvenes y los ayudó a volar, al tiempo que cimentó a los veteranos para construir un ecosistema cuyo andamiaje se argumenta sobre un liderazgo basado en la tranquilidad, la calma, el buen hacer futbolístico, el mismo que habita decididamente alejado del foco.
Y me quedo con la frase que Vicente del Bosque nos inyectó minutos antes de arrancar la prórroga de Johannesburgo. El rondo de futbolistas confiaba, pero el mister remató su liderazgo con tres palabras escuetas pero definitivas: “tranquilos, sois mejores”. Eso mismo os trasladamos todos los españoles que no podemos manejarnos en el césped: sois mejores. Sólo resta demostrarlo en el campo. Que ruede el balón.
Fernando Torres (Columna en @marca )
FUTBOL |
📺 Resum del partit de la J9 de la Lliga Autonòmica Infantil
⚔️ @CanteraGranota 🆚 @cdroda (2-0)
Àrbitres:
🙋♂️ Pablo Amorós
🙋♂️ Carlos García
🙋♂️ Luis Iranzo
#SomFutbol
😢 De Burgos Bengoetxea, árbitro de la final de Copa, rompe a llorar en plena rueda de prensa:
💥 "Es muy jodido cuando tu hijo te dice que hay niños en el colegio que dicen que eres un ladrón. No hay derecho por lo que estamos pasando".
Hola Lucía, querida Lucía, alumna del cole San José Jesuitas. No creo que seas muy mayor. Tienes la letra redonda, preciosa, esa letra que se tiene cuando la vida todavía es una promesa que no se ha roto.
Quisiera contarte algunas cosas. Que la primera vez que fui a recoger comida me dio apuro. Cómo iba yo a hacer cola para que me dieran de comer. Pero no tenía luz, ni agua, ni gas, y mi casa entera estaba llena de barro. Entonces aún no me dolía tanto la espalda, ni me costaba tanto dormir, pero estaba tan en shock como hoy. El tiempo parece no avanzar. Luego fui más veces, porque así podía trabajar más rato y mis hijas comerían caliente. De mayor te haces practica, Lucía. Hace justo una semana sali a por bocadillos para cenar porque las fuerzas no me alcanzaban ni para manipular una lata. Pero el cuerpo se acostumbra a todo, y además fueron abriendo las tiendas y ahora salgo a comprar. El dinero se tiene que mover.
Y tengo luz, y agua, y mi cuñado me trajo un hornillo. Pero hoy, Lucía, Lucía querida, hemos tenido la suerte de sacar la basura justo cuando pasaba una camioneta con un grupo de Benaguasil. Eran tan entusiastas, tan simpáticos que ofrecían comida y abrazos y elogiaban nuestra sonrisa si sonreíamos. Total. Que les hemos cogido la bolsa. Galletas, lentejas, leche, un curasan relleno y otro sin rellenar. Y tu carta. Tu carta que era lo más importante que había en la bolsa. Les he mandado a mis hijas un audio de WhatsApp, con la voz quebrada, pero quebrada de orgullo, Lucía. Orgullo de ti.
Porque esto pasará. Pero vendrán otras desgracias que golpearán a otras personas, Lucía. Nosotros ya somos mayores, les he dicho a mis hijas, pero vosotras las vais a vivir de lejos, como ahora la vives de lejos tú, pequeña y querida Lucía. Les he pedido que no te olviden.
Que se acuerden siempre de ti. De todas la gente que es como tú, Lucía. Porque es por vosotros que el mundo, nunca, nunca, nunca, dejará de brillar.