El sábado nos juntamos los cinco. Los mismos cinco amigos de siempre. Los que hace quince años jurábamos que nunca íbamos a cambiar. La cena empezó como todas. Las mismas bromas. Las mismas anécdotas. Las mismas cargadas de siempre. Pero hubo un momento que me llamó la atención. Uno de nosotros miró el reloj y dijo:
—“Me tengo que ir. Mañana mi hija juega su primer partido.” Hace unos años, habría sido el último en irse.
Otro pidió un café en lugar de otra cerveza.
—“Estoy entrenando temprano.”
El mismo que antes siempre proponía “una más”. Otro pasó media cena respondiendo mensajes. No porque estuviera distraído. Estaba hablando con su mujer, que acababa de acostar al bebé con fiebre. Y el último, el más callado de todos, apenas habló.
Al despedirnos me contó que esa semana había perdido a su padre.
Y que simplemente necesitaba estar un rato con nosotros.
Volví a casa pensando en algo.
Durante años creí que crecer significaba cambiar de amigos.
Ahora creo que crecer es aprender a querer a los mismos amigos en versiones distintas. Ya no somos los que cerraban los bares.
Somos los que preguntan si llegaste bien.
Los que celebran un ascenso.
Los que hacen silencio cuando hace falta. Los que entienden que cancelar un plan por un hijo enfermo no es una excusa. Es una prioridad.
Quizá la amistad no consiste en verse todas las semanas. Consiste en que, aunque la vida cambie a todos…
cuando finalmente vuelven a sentarse en la misma mesa, nadie tenga que explicar por qué sigue ahí.
Y eso, con los años, vale mucho más que cualquier promesa de juventud.
Si vas a criticar a un jugador de fútbol por sus acciones fuera de un campo de juego, no podes ser fanático de Maradona.
Y si sos fanático de Maradona y criticas a un futbolista por lo que hace fuera de un campo de juego sos un hipócrita hijo de puta.
alguien me dijo una vez: “que sentido tiene vivir la vida lleno de rencor, odio y enemigos si al final el único enemigo eres tu mismo robándote la paz” y desde entonces no volví a ser el mismo
SE TENÍA QUE DECIR Y ESTE LABURANTE LO DIJO 👏👏👏👏👏👏👏👏
"Los gordos sindicales te arruinan la vida mientras se pasean en autos de lujo echándole la culpa a Milei. Yo no los veo acá en la parada con los laburantes."
Para vos, Maturano hijo de buta
Hablando con alguien hace unos días, le pregunté el porqué es importante ser amable.
Me dijo: Porque nunca se sabe quién está de luto, cansado o desesperado. Tu amabilidad podría ser la única muestra de ternura que sienta hoy. Lo entendí todo.
Según el kirchnerismo un niño de 6 años es totalmente capaz de comprender y elegir cambiar de género pero con 14 es un pobre angelito desamparado que no entiende que matar está mal. El delirio es astronómico.
La escena de Batman caminando hacia el Pingüino, bajo la lluvia y las llamas, estuvo a punto de ser eliminada en sala de montaje.
Matt Reeves pensaba que era demasiado estilizada.
Ahora se considera uno de los momentos más icónicos de “The Batman”