En la década de los 90 un coleccionista australiano ofreció mucho dinero por la bandera británica capturada en 1982 (se exhibe en la "Sala Malvinas" de la Escuela de Aviación Militar). Primero ofreció 5 mil dólares, después 50 mil dólares, y en ambos casos se le dijo que no. La tercera vez ofreció dos millones de libras esterlinas, y ahí se sobreentendió que venía de Inglaterra. Se le dijo: "Mire señor, si usted quiere la bandera no hay ningún problema, nosotros la bajamos, la doblamos y se la damos, pero dígale a los ingleses que solamente queremos nuestras tierras."
La historia no termina ahí, porque el "coleccionista" pegó media vuelta y, antes de salir, dijo: "Ustedes están enojados con los ingleses. La bandera está desplegada al revés, ese dobladillo va del otro lado, hagan de cuenta que se pusieron una remera al revés."
La bandera sigue estando al revés. "Si no les gusta que tengamos la bandera británica, y encima al revés, es posible que nos devuelvan nuestras tierras."