Amo a la gente elegante. Que cuida la pregunta, estudia la respuesta, que pide permiso para abrir la puerta, que avanza con calma y respeta el latido. A esa gente la quiero conmigo.
esos días en los que estás como triste y enfadado sin ningún motivo así que tampoco puedes hacer nada para arreglarlo porque tampoco sabes muy bien de dónde viene
Mientras me convierto en adulta, hay algo que he agradecido inmensamente, y es la disponibilidad y presencia de mis padres para mí, mi vida, mis decisiones y mis sueños.