Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
Este año aprendí que cambiar de entorno es más poderoso que cambiar de rutina.
Si estás en un lugar tóxico no importa cuantas cosas hagas o agregues. Hay que primero salir de ahí.