Mis viejos le ponían cáscara de naranja quemada al mate. La cocina se inundaba de ese olor que parecía un saumerio natural. Hoy yo hago lo mismo, para cerrar los ojos y volver a entrar a mi casa para tomar mate con ellos.
La memoria olfativa es la más emocional de las memorias.
A mi me parecía mucho hasta que empecé a leer comentarios de personas con enfermedades como artritis, parkinson y otras, que viven solas y no pueden cortar ni una cebolla. A veces no nos damos cuenta. Debe haber otros a los que les da pereza y tampoco esta mal.