Se nota mucho cuando un compañero de trabajo no tiene nada que hacer fuera del trabajo.
Es el que manda mensajes a las 22:30.
El que responde correos un domingo.
El que presume de 👇
No siempre necesitas salir de tu zona de confort. De hecho, muchas veces la felicidad está justo en quedarte ahí. En cuidar lo que ya has construido. En descansar. En no tener que estar demostrando nada. Porque nos pasamos media vida intentando alcanzar estabilidad...
Probablemente ahora mismo estés en casa, mañana curras.
Y estás preparando tuppers para toda la semana porque, seamos sinceros, no te da para comer fuera.
Ganas lo justo para pasar el mes, tomarte un par de cervezas el viernes y salir a cenar el sábado.
Tienes que elegir entre pagar la cuota del gym o la suscripción de Netflix.
Porque hacer las dos cosas ya es “vivir por encima de tus posibilidades”.
Intentas ahorrar. Pero ahorras 100€-200€… y ves que no sirve de nada.
Que por mucho que aprietes, nunca será suficiente.
Ni para una casa.
Ni para una entrada.
Ni para dejar de mirar precios cada dos segundos.
Pero el sistema te dice que todo va bien.
Que “así es la vida”.
Que si quieres más, “trabaja más”.
Como si no estuvieras ya dejando la espalda, el tiempo y la energía en un trabajo que te paga lo mínimo para que sigas volviendo.
Entre ir al curro, volver, hacer tus 8–9 horas y sobrevivir…
la semana se te escapa entera.
Y lo único que te queda es el domingo por la noche preparando tuppers y diciéndote que “algún día” todo irá mejor.
La carrera de la rata no es una metáfora: es ese ciclo donde trabajas para vivir, vives para trabajar y aún así no llegas.
Y lo más triste es que te han hecho creer que la culpa es tuya.
Que no sabes gestionar el dinero.
Que te falta disciplina.
Que deberías “esforzarte más”.
Cuando la realidad es otra:
El sistema está diseñado para que estés cansado, justo de dinero y sin tiempo para cuestionarlo.
Pero si ya te has dado cuenta de esto, aunque sea un poquito… ya estás un paso fuera de la rueda.
Los que escapan empiezan así:
con una verdad incómoda un domingo cualquiera, antes de meter el tupper número 5 en la nevera.
"Definitivamente, estas hamburguesas no se comen en Gaza. Si quieren acabar con el hambre en Gaza, que se coman unos a los otros".
Una colona sionista influencer de las redes sociales de "Israel", que vive en un asentamiento de Cisjordania, se ríe de los niños y familias hambrientas de Gaza comiéndose una hamburguesa ante la cámara y diciendo que si quieren acabar con el hambre en Gaza, que se coman unos a los otros.
Es como si viésemos la sociedad nazi alemana de los años 40 pero con redes sociales, llena de psicópatas que han deshumanizado a niños que se mueren de hambre y que lo único que les importa es exterminarlos para robarles las tierras.
Este lunes visitaremos Coria del Río en Sevilla, donde hay alrededor de mil personas apellidadas Japón, este fenómeno se explica en el libro La extraordinaria historia del Samurái Hasekura, por lo que hablaremos con su autor José María Sánchez-Ros 🇯🇵
¿Alguna vez te has preguntado por qué hay gente que se apellida Japón? 🤓🇯🇵
La respuesta está en este libro de José María Sánchez-Ros, mi padre:
https://t.co/JZS1dFRhGV
#shogun#japon#libros
"LA ESTUPIDEZ HUMANA"
En 1976, el historiador y economista italiano Carlo Cipolla, publicó un interesante ensayo en el que proponía 5 leyes básicas de la estupidez humana.
La 1ª ley es que siempre, e inevitablemente, todo el mundo subestima el número de estúpidos en circulación.
Por favor: no compartáis el vídeo del supuesto hallazgo del cadáver de Álvaro Prieto: imagínaos el dolor de sus padres, de su familia y amigos viendo cómo se viraliza el peor de los desenlaces.
Y en cuanto a Renfe…es intolerable. Inaudito que estemos viendo algo así en España
-“Te amo” - dijo el principito…
-“Yo también te quiero” - dijo la rosa.
-“No es lo mismo” - respondió él…
"Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las espectativas personales de afecto, de compañía…
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.
Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.
Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se dá en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.
Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoista, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”
-“Ya entendí” - dijo la rosa.
-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.
#ElPrincipito
Noviembre de 2017. Fallece mi abuelo. Tenía cabras, perros, gallinas y más animales de los que alguien tenía que hacerse cargo.
Así que yo, urbanita y amante como nadie de Madrid, me dispongo a irme unos días allí para ver qué hacía con ellos.
6 años después aquí sigo.
La parcela estaba a 20km del pueblo más cercano y yo, a pesar de mis 24 años, no tenía carnet de coche. Así que cogí un Alsa que me dejó a 3km de la parcela y para allá que fui.
Los primeros días fueron raros. No tenía demasiadas cosas que hacer y es difícil acostumbrarse a un cambio tan drástico. Pero algo pasaba dentro de mí, sobre todo ocurría por las noches, un sentimiento de felicidad indescriptible inundaba todo mi cuerpo, una sensación de paz y tranquilidad que me hacía sentirme más libre que nunca.
Iba muy a menudo a Madrid en mi Alsa, al principio cuesta desconectar del todo. Pero poco a poco me fui haciendo a esta vida y la idea de volver a Madrid de manera definitiva se me hacía cada vez más incómoda. "¿Pero cómo me voy a volver a meter en un piso?" Pensaba dando vueltas por mi hectárea mientras observaba a los animales.
Así que los animales se quedaron conmigo. Es más, vi negocio en la venta de huevos y compré más gallinas. También vi que lo de tener cabras no era lo mío y las fui regalando. Planté mi primer huerto. Fue un poco desastre y la mala hierba era más alta que las tomateras, pero poco a poco y error tras error la naturaleza fue enseñándome cómo se hace.
Planté 110 almendros y murieron todos. Luego planté 110 olivos y se los comieron las cabras que quedaban. En fin, las cosas de ser un urbanita en proceso de adaptación.
Me saqué el carnet de conducir y tras mucha búsqueda y tiempo perdido en tareas que no merecían la pena encontré varias formas de ganar algo de dinero por Internet, y eso fue el paso definitivo para establecerme aquí.
Mi padre me enseñó a usar la motosierra, cortasetos, desbrozadora y todo tipo de maquinaria. Al poco tiempo varios vecinos ya me pagaban para que cuidara sus parcelas. Se alegraron mucho de tener a un chaval joven con ganas de trabajar en la zona.
6 años después parece que lleve aquí toda la vida. Mi estancia en la ciudad queda tan lejos que parece que soy una persona distinta. Cada día la naturaleza me enseña cosas nuevas y poco a poco voy dominando el entorno que me rodea. Nunca sabemos que nos deparará la vida pero no me veo en ningún otro sitio.
Tweet dedicado a mi abuelo, el huevero, que se habría alegrado infinitamente de que ese chaval que le hacía poco caso cuando le hablaba de sus cosas de campo ahora haya seguido su legado y tenga ganas de vivir igual que él, rodeado de naturaleza y animales hasta que llegue la muerte.
"Cada persona necesita aprender desde la infancia cómo pasar tiempo con uno mismo. No significa que uno deba ser solitario sino que no debiera aburrirse consigo mismo porque si se aburre en su propia compañía está en peligro en lo que a su autoestima se refiere".
Andrei Tarkovski
Paco de Lucía vivió 67 años. De pequeño, su padre lo obligaba a tocar la guitarra 14 horas al día. Hoy, todos lo consideramos el mejor guitarrista de la historia.
En 1988 le entrevistaron en Buenos Aires y soltó 5 perlas cada 4 palabras.
En este hilo te traigo las mejores.
- Si usas Jenni usas Luis. Si usas Rubiales, Hermoso.
- No usas verbos con connotaciones negativas para quien ejerce la acción de denunciar.
- No se responsabiliza a quien denuncia de las consecuencias de la denuncia.
- No se culpa a quien denuncia.
- No se victimiza al agresor.