Se afronta todo de manera más segura cuando sabes que tienes un colchón en el que caerte apoyarte si las cosas no salen bien. Sea emocional, económico, una comunidad, etc.
Los riesgos se toman de manera distinta, la incertidumbre se afronta diferente. Es otro mundo.
Pienso mucho en las narrativas que construimos cuando no recibimos lo que necesitamos del otro; en las justificaciones, las piruetas retóricas, los análisis psicoanalíticos que tratan de suplir la constatación patente de que no te quieren lo suficiente.
Las emociones no se controlan, se atienden y se ponen en perspectiva. Y desde esa perspectiva se ven en su contexto. Cuando se entienden y aceptan dejan de causar problemas, aunque a veces duelan.
De las cosas más bonitas para mí que se pueden experimentar suceden en los vínculos que formamos: un lenguaje nuevo que crean dos personas, el remanso de confianza y de paz que te puede otorgar alguien con su tiempo y compañía, el recrearte y descubrirte a través del otro...
echar un poquito de menos un sitio es tener guardada la localización en la app del tiempo y mirarlo de vez en cuando pensando en cómo estará el cielo por allí