La culpa siempre es del aire acondicionado, de las duchas de más de 5’, del coche a gasolina del pobre… pero curiosamente nunca lo es de los jets privados, los campos de golf, la industria fast fashion, los centros de datos, de las toneladas de residuos y gases de las fabricas..
Es increíble como le rompen la cara a un tío que era supuestamente invencible y cuando cae (como todos algún día) la culpa no es suya o de que el otro sea mejor, es por su ex mujer.
Estáis enfermos tronco, de verdad que lo pienso.
El padre de Elon Musk tenía una mina de esmeraldas en África que trabajaba con esclavos, os lo digo por si creéis que trabajando duro a vais conseguir lo mismo que el
oye en España cuando nos vamos a enterar d q en el resto d Europa lo d hacer prácticas no remuneradas les parece una burrada (porque lo es) ?? 3 meses currando sin ver ni 1 mísero euro y encima terminas las prácticas sin garantías d q t contraten después. si esq somos gilipollas
Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.
Hospital.
21 : 40.
Urgencias llenas.
Gente tosiendo.
Televisión encendida sin que nadie la mire.
Y un abuelo sentado solo.
83 años.
Chaqueta puesta.
Bolsa con ropa.
Y una pulsera de ingreso desde hacía 11 horas.
La enfermera se acerca.
—¿Ha venido alguien con usted?
—Mi hijo.
—¿Dónde está?
El hombre sonríe raro.
De esos gestos que ya saben la respuesta antes de hacer la pregunta.
—Tenía cosas que hacer.
Cosas.
La palabra más peligrosa del mundo.
Porque “cosas” puede ser trabajar.
O puede ser irte a cenar mientras tu padre espera solo en un pasillo oliendo a desinfectante.
A las 23:15 le llevan un yogur y un sándwich.
No puede abrir el yogur.
Le tiemblan las manos.
La auxiliar se lo abre.
—Gracias, hija.
Hija.
A una desconocida.
Porque a veces quien más te cuida no comparte tu sangre.
Comparte turno.
Medianoche.
Llama el teléfono.
Altavoz.
El hijo.
—¿Ya le han mirado?
—Aún no.
—Uf… es que mañana madrugo.
Madrugo.
Como si el viejo hubiera pedido ponerse malo para fastidiarle la agenda.
La enfermera le pregunta:
—¿Va a venir luego?
Silencio.
Pequeño.
Cobarde.
—Si hace falta, sí.
Traducción:
“No quiero, pero quiero seguir pareciendo buena persona.”
El abuelo escucha todo.
Y baja la mirada.
Eso fue lo peor.
No lloró.
No se enfadó.
No montó un drama.
Solo puso esa cara que pone la gente cuando entiende que ya molesta más de lo que importa.
A las 2:07 de la madrugada, después de pruebas y pasillos, el médico sale.
—Se queda ingresado.
La enfermera mira al abuelo.
—¿Llamamos a alguien?
Él tarda unos segundos.
—No hace falta. Estarán cansados.
Estarán cansados.
Qué frase tan triste.
Personas que lo dieron todo por sus hijos…
pidiendo perdón por seguir existiendo cuando envejecen.
Y ahí está el problema.
No es meter a alguien en una residencia.
No es necesitar ayuda.
No es no poder llegar a todo.
El problema es abandonar emocionalmente a quien estuvo 20 años sin dormir bien para que tú crecieras.
El problema es tratar a tus padres como una notificación incómoda cuando dejan de ser útiles.
Resumen:
Muchos presumen de “salud mental”, “límites” y “amor propio”.
Pero luego dejan a su padre solo en urgencias porque “mañana madrugan”.
Y eso no es autocuidado.
Eso es ingratitud con palabras modernas encima.
Ya nos han colado la subida de la jubilación a los 67 años.
Nada, todos callados.
En unos años, los 70.
Y el país más imbécil del mundo, calladito y aborregado.
Imagínate que tienes 13 años y te sacan de tu casa para vivir en un centro tutelado porque el tuyo es un hogar desestructurado y tus padres, separados, no te dan de comer siquiera.
Imagínate que una noche un grupo de tres hombres te v****n en manada.
Imagínate que esa vio*****n te deja heridas de por vida, una depresión severa, un trastorno de personalidad y una incapacidad de más del 60%.
Imagínate que la vida te duele tanto que te arrojas desde un quinto piso para m***r, pero tienes tan m**a suerte que despiertas parapléjica, con una discapacidad ahora del más del 70%.
Imagínate que lo intentas más veces, con pastillas, bebiendo un bote de limpieza... Una y otra vez.
Imagínate que pides m****r y la justicia te da la razón, pero tu padre, ese señor que nunca te ha cuidado ni vivido contigo jamás, paraliza la sentencia durante más de dos años.
Y ya tienes 25, vives permanentemente en un hospital con una sonda que hay que cambiar cada pocas horas, incontinencia fecal y mucho dolor. Cada día es una lucha de la que ya no quieres formar parte, porque no hay parte ya para ti.
Y tus agr*****es están en algún lugar, libres, y tendrán un futuro, una profesión, una vida.
La que a ti te quitaron.
Imagínate todo eso y que un montón de desconocidos te diga que no tienes derecho a mo****te, que tu dolor les da igual, que te empastilles o dr***es, pero a seguir, ¿eh?
Que te prohíben mor****e, tomar una decisión con lo único que te queda y es tuyo de verdad: tu cuerpo, tu vida.
Imagínate que tú eres Noelia.
Buen viaje mañana, bonita. Que la tierra te sea leve si es lo que necesitas 🖤.
en vez de preocuparos tanto en decidir moralmente sobre la vida de una persona desconocida que lleva años pidiendo la eutanasia podríais preocuparos por vuestro colega que está hecho una mierda mentalmente al que no le hacéis caso porque os parece pesado o repetitivo eh
Dos años de cárcel para cuatro años de abuso continuado a una niña.
Yo no sé si es culpa de los jueces o de las leyes, lo que sí que sé es que esto es intolerable.
Hoy se cumplen 46 años de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, fallecido el 14 de marzo de 1980 en Alaska, el mismo día en que cumplía 52 años.
Dijo una vez Félix Rodríguez de la Fuente: “Yo os invito a que miréis a los lobos, a los águilas, a los bosques y a los ríos como lo que realmente son: parte de nosotros mismos. Porque el hombre no está fuera de la naturaleza, el hombre es naturaleza. Y si destruimos la tierra que nos sostiene, si exterminamos a los animales que comparten con nosotros este planeta, estaremos destruyendo también una parte de nuestra propia alma. Todavía estamos a tiempo. Todavía podemos enseñar a nuestros hijos que la Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo que debemos devolver intacto a quienes vendrán después.”
A 46 años de su muerte, su voz sigue sonando actual: una llamada a defender la vida salvaje antes de que el silencio ocupe el lugar de los animales que un día nos enseñó a admirar.