cómo me gusta dialogar con alguien que se aleja del pensamiento común, que intenta profundizar en aspectos de la realidad que otros prefieren silenciar o ignorar. Me seduce porque me resulta muy bello y hasta diría revolucionario que alguien hable más allá (y más acá) de la vida.
Cuando Virgina Woolf dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es” describió perfecto lo que significa crecer.
España es un estado fallido.
La seguridad nacional no es una opción ideológica, es el pilar fundamental que sostiene a una sociedad.
Permitir un descontrol de esta magnitud en los accesos debilita los servicios públicos, satura las infraestructuras de acogida y, sobre todo, genera una vulnerabilidad enorme en las calles. Un país que no puede decidir quién entra ni bajo qué condiciones, ha perdido la capacidad de proteger a su propia gente.
En el caso de Huelva, hemos visto cómo alguna de las madres de las menores acosadoras defendía a su hija con vehemencia. Ese es el pan nuestro de cada día en los centros educativos: Padres que justifican a sus hijos y se convierten ellos mismos en acosadores.
España está mostrando una debilidad extrema. No es capaz de ayudar a los damnificados de una Dana, no repara sus trenes, no tiene medios aéreos para pagar incendios y ni siquiera es capaz de salvaguardar su frontera.