Yo no quiero a alguien para chatear todo el día; ya somos adultos y el tiempo no siempre alcanza.
Quiero a alguien que, cuando tenga un momento, me cuente su día sin que yo lo pida; que no se duerma sin darme las buenas noches y no despierte sin darme los buenos días.
No quiero a nadie que se desvele por mí ni que su vida gire alrededor de la mía.
Quiero a alguien con vida propia, pero con el deseo genuino de compartirla conmigo.
Quiero a alguien que quiera contarme su felicidad y también sus tristezas.
Alguien que entienda que el amor no es presencia constante, sino intención constante.
Quiero a alguien que sepa qué es el amor.