Me alegro por los académicos decoloniales y los periodistas progresistas de Estados Unidos y Europa. Espero que la victoria ante el apartheid argentino les permita hacer más papers y artículos en universidades y medios de comunicación de países nada racistas ni colonialistas.
Tener un familiar muerto en AMIA, este año, llegó a su pico de hostilidad. El atentado que no le importa a nadie, que no conmueve a la sociedad. Son tan antisemitas que piensan que fue atentado contra el judaísmo. Perdón a nuestros muertos por esta historia de complicidad.
Resumen para extranjeros wokes: en Argentina hubo un tipo de apellido Sarmiento que hace muchos años le puso un delantal blanco a todo lo que pudo sin tener en cuenta ninguna microidentidad y lo convirtió en argentino. Así funciona la cosa sin muchos cambios hasta hoy.
El periodista explica con honestidad y claridad pq los padres no se hacen cargo del trabajo doméstico y de cuidados. “Si pasa pasa” “ustedes lo van a hacer” y otras joyas.
No hacen su parte porque pueden. Corta.
Después no entienden pq cae la natalidad. 🤔😳
MARCHA FEDERAL POR LA EDUCACIÓN, LA UNIVERSIDAD PÚBLICA Y LA CIENCIA NACIONAL
El próximo martes 12 de mayo de 2026 marchamos en defensa de la universidad pública para exigir que se ejecute inmediatamente la Ley de Financiamiento Universitario y de Recomposición del Salario.
No, Clara, nadie está “monetizando el amor”, estamos reconociendo cómo se organiza la desigualdad.
Según CIPPEC, en Argentina, las mujeres dedicamos 6,4 horas diarias al trabajo doméstico y de cuidados, frente a 3,4 horas de los hombres. Eso implica que tenemos menos tiempo para trabajar y consecuentemente para generar ingresos.
Entonces, mientras repiten el verso del esfuerzo, las mujeres seguimos corriendo una carrera con 98 días de desventaja y una brecha salarial del 27,6%. Es lo que se conoce como informalidad, segmentación laboral, techos de cristal y discriminación. Hablan de esfuerzo individual, como si todas partiéramos del mismo lugar.
Negar esa base desigual es, como mínimo, injusto y una manera de legitimar lo que ya está mal distribuido. Pero bueno, quizás el problema no sea el concepto, sino la distancia con la práctica cotidiana que describe.
$2.100 la consulta, ni una gaseosa de 1/2 litro en el kiosco.
Al igual que con las universidades, lo que no puedo cerrar lo desfinanciamos hasta que ya no existan profesores ni médicos que quieran prestar el servicio.
No es casualidad, es una estrategia.-