🇺🇸🏆⚽️🔥 MUNDIAL 2026:
El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, elegido por la FIFA para el Mundial 2026 y distinguido por la CAF como mejor árbitro africano de 2025, fue rechazado al llegar a Estados Unidos en el aeropuerto de Miami y deportado de regreso a Estambul.
¡Apareció Un Solo Uruguay! sale a parar por el gasoil.
Curioso: en 2022 (Gobierno Lacalle Pou) el precio internacional rozó los $73 y ni se inmutaron.
En 2026 toca casi lo mismo ($71) y de golpe…descubren la indignación.
¿Qué cambió?
El color del gobierno. 👇
Algunos senadores de la oposición se preocupan por el endeudamiento de Montevidro que es absolutamente manejable y de los más bajos del País. Les recomiendo miren los números de las intendencias" amigas" y ahí si empiecen a preocuparse!!!
En un contexto de mayor volatilidad internacional tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, el precio del gasoil aumentó menos en Uruguay que en el promedio mundial y entre los países de la región.
Según datos de @GlobalPetrol.
Aunque mantiene el precio más alto de la región, la nafta en Uruguay aumentó menos que en América Latina y el mundo desde febrero, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente.
Según datos de @GlobalPetrol.
La infancia como prioridad se demuestra con hechos.
44 nuevas obras educativas, 150 millones de dólares en todo el país. Más salones. Más patios. Más gimnasios y piscinas. Más tiempo para aprender.
Porque cambiar las condiciones de partida cambia el futuro.
Seguimos.
La generación hidráulica en Uruguay creció 28% interanual en mayo y 56% respecto al mes anterior, alcanzando su mayor producción en 8 meses.
En total, la matriz eléctrica fue 94,4% renovable.
Según datos de @utecomunicacion.
🌐 Antel completa cobertura de fibra óptica en pueblos de más de 1.000 habitantes.
✅ Con la conexión de Porvenir, Paysandú, la empresa pública ya brinda fibra óptica en todas las localidades uruguayas de más de 1.000 habitantes. La obra demandó una inversión de 255.000 dólares y más de tres meses de ejecución.
💬 El avance consolida a Uruguay como el país mejor conectado de América y se suma a un hito adicional: el 96% de la población ya accede a fibra óptica.
🔗https://t.co/Iwzc8eYNLQ
Buenos datos que confirman el dinamismo del mercado de trabajo:
-en abril se crearon 1.400 empleos netos;
-respecto a dic/25 se crearon 5.800;
-en ene-abr/26 vs igual período de 2025 se crearon 11.500.
El desempleo continuó bajando y se ubicó en 7,5%.
(en todos los casos, en T/C)
Está todo el mundo hablando de La Casita de Bad Bunny pero tengo la sensación de que casi nadie sabe su historia y su genealogía, lo cual es un poco perverso porque la historia de La Casita es tan intrincada como una peli de terror psicológico.
La cosa —y la casa— tiene un principio, que está en Long Island en 1947. Allí un tipo llamado William Levitt miró un campo de patatas y vio, en lugar de patatas, el futuro de la clase media estadounidense, que para él tenía forma de diecisiete mil casas iguales. Literalmente Iguales.
Levitt había aprendido en la Marina a construir barracones a toda velocidad y aplicó la misma idea al baby-boom de posguerra: dividió la construcción de una casa en veintisiete pasos, puso a un hombre a hacer solo el paso nueve durante el resto de su vida natural, y empezó a escupir viviendas a razón de una cada dieciséis minutos. El que ponía los grifos no sabía clavar un clavo y el que clavaba no había visto un grifo, y entre todos, sin que ninguno entendiera la casa entera, levantaron un suburbio del tamaño de una provincia. Se llamaba Levittown.
Que tú dices pues muy bien, vivienda barata y rápida. Y sí, eso lo era. Y racista también, porque el contrato de esas casas idénticas incluía una cláusula que prohibía venderlas a cualquiera que no fuera de raza blanca. Estaba escrito. Con tipografía. O sea, la utopía de la clase media pero no me pongas negros ni hispanos cerca.
Así que tanto Levittown como todas las urbanizaciones que se construyeron en las afueras, también las que no tenían la cláusula explícita, se llenaron de blancos que huían de las ciudades —esto tiene nombre técnico, White Flight, la fuga blanca, que suena a maniobra militar y en el fondo lo era— dejando los centros urbanos a quienes no podían comprar un chalecito. El resultado fue un paraíso siniestro de céspedes idénticos donde todo el mundo era exactamente igual porque por contrato no podía ser de otro modo.
Unos quince años después, un funcionario de Puerto Rico se fue a Toa Baja, al norte de la isla, y desplegó sobre una mesa los mismos planos. Otro Levittown. La promesa de la clase media estampada en hormigón, y todo dentro de algo llamado Operación Manos a la Obra, donde las manos eran las de los boricuas y la obra de los gringos.
Aquí no había cláusula racial porque sería algo absurdo en un lugar tan mezclado como Puerto Rico y, claro, también porque en la isla la exclusión funcionaba por canales económicos, no por los del color de la piel. O no solo. El caso es que el módulo de Levitt entró y dentro de cada casita idéntica un puertorriqueño se instaló a desear exactamente lo que un señor de Long Island había decidido que un estadounidense debía desear.
Pasan sesenta años. La arquitecta Mayna Magruder Ortiz mira una vivienda real en Humacao, ahora al este de la isla, mira los planos de Levittown, y hace lo que hacen los arquitectos, que es copiar. Según algunas revistas de arquitectura, Mayna Magruder combina la herencia del XIX con la urbanización de posguerra, pero el resultado es una casa que está por todo Puerto Rico. Rosa pastel. Cornisas amarillas. Sillas de plástico monobloc, las que pesan ochocientos gramos y aguantan a un obispo, las que tu tío apila de seis en seis al final de la fiesta, el grado cero de la civilización con clima benévolo. También tiene la misma cubierta plana, salvo que aquí no es tejado sino un sitio para bailar, porque alguien decidió en una reunión que esa cubierta que durante toda la historia de la arquitectura caribeña sirvió para no morir bajo la lluvia, fuese ahora un escenario con aforo.
Pero lo que más conocemos todos es el balcón con marquesina. El balcón de la casa obrera puertorriqueña era el órgano social de la vivienda, el sitio donde se enfriaba la cerveza, se vigilaba al vecino y se conspiraba contra el casero, el único lugar donde la clase trabajadora hacía la cosa verdaderamente subversiva, que es estar junta sin pagar entrada.
En La Casita de Bad Bunny el balcón también tiene aforo. Quince personas. Y las quince son Ester Expósito, Los Javis, Lamine Yamal, una cantante llamada Judeline cuyo nombre se evapora a mitad de pronunciación, influencers cuya influencia también está en proceso constante de evaporación, además de unas cuantas chicas desconocidas, blancas y europeas pero disfrazadas de caribeñas a las que un ojeador —y la palabra es exacta— ha elegido para que puedan competir entre ellas por quién sale más segundos en las pantallas gigantes, cinco, trece, veintiuno. Ah, y Marta Ortega, presidenta de Inditex, que baila dentro de la réplica de una casa de clase trabajadora mientras por los altavoces suena un tema sobre la gentrificación de la isla, sobre la mudanza forzosa, sobre la bandera celeste de los independentistas, y nadie en el estadio detecta el cortocircuito porque no hay cortocircuito, el aparato fue diseñado para que la crítica del aparato circule por sus propias cañerías sin tocar jamás una pared.
Y así, la marquesina donde el bisabuelo no tenía dónde caerse muerto es hoy el lugar más caro del universo al que no puedes comprar entrada, porque no se vende, solo se concede, que es la forma final del lujo, el lujo que ni siquiera te deja la dignidad de pagarlo.
En 1967 —poco después de la Operación Manos a la Obra— Guy Debord dijo que la sociedad contemporánea no era una sociedad basada en la imagen, sino que era una sociedad *que es* imagen. La Casita es esa frase hecha hormigón rosa. La sociedad del espectáculo ha localizado una cosa sin mercantilizar —la nostalgia del barrio, la silla de plástico— y la ha mercantilizado tan a fondo que la ha construido a escala 1:1, la pasea por cuatro continentes y te cobra cien euros por verla de lejos y ni siquiera te das cuenta de qué es eso que ves de lejos.
El espectáculo ha engullido la historia de La Casita, la ha digerido, la ha metabolizado y la ha regurgitado convertida en lo que siempre devuelve el espectáculo después de comer, que es más espectáculo.
CLARO QUE SI, ¿TU INVERSION DE LA TORRE ACOSTADA DE VIDRIO EN MEDIO DEL DESIERTO SAUDITA FRACASÓ?
¡NO TE PREOCUPES!
SI SOS MILLONARIO Y QUERES VIVIR LEJOS DE LA REALIDAD QUE ESTAS HACIENDO MIERDA, ESTO ES PARA VOS:
¡UNA PUTA CIUDAD EN UN YATE!
Piedras Blancas tiene una nueva plaza.
Un nuevo espacio público para encontrarse, compartir, disfrutar y seguir construyendo comunidad entre vecinas y vecinos.
Seguimos trabajando para renovar cada barrio y construir un futuro mejor.
Martín Lema dice que es "insólito" avanzar en firmas, financiamiento, expropiaciones y procesos administrativos de Casupá mientras continúa la evaluación ambiental.
Interesante.
Porque en 2021 Azucena Arbeleche firmó una prórroga ante CAF para mantener vigente el préstamo de Casupá.
En 2022 el gobierno volvió a pedir otra prórroga porque seguía evaluando alternativas para garantizar el abastecimiento de agua del área metropolitana.
En 2023, en plena crisis hídrica, dirigentes del propio Partido Nacional recordaban públicamente que ese financiamiento seguía vigente y reclamaban avanzar con la obra.
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O sea que durante años mantuvieron vivo el préstamo, defendieron el financiamiento y evaluaron alternativas.
Pero ahora resulta que firmar ese mismo préstamo es un escándalo institucional.
Si de verdad creyeran que solicitar financiamiento antes de culminar todos los procesos era una violación al artículo 47 de la Constitución, tendrían que empezar explicando las cartas que firmó su propio gobierno.
Lo único que cambió entre 2021 y 2026 no es el préstamo.
Es quién firma.
La memoria les dura menos que las prórrogas que firmaron
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“el sionismo de hoy es más mesiánico, mucho más teocrático, más racista, más peligroso y mucho más extremo.” https://t.co/SpOBx7Ef8J a través de @elDiarioAR
Tendremos por delante una desafiante tarea: trabajar con y para las mujeres de nuestra región, profundizando sus derechos y avanzando hacia una igualdad sustantiva que garantice su plena participación y autonomía.
Diputado, es importante precisar la información. Según surge de la propia resolución, hubo un llamado a licitación que quedó desierto. En ese marco, la normativa habilita a proceder mediante compra directa por excepción, de acuerdo con el TOCAF. Además, esa compra no fue observada por el Tribunal de Cuentas (está en el texto que Ud. publica). También corresponde señalar que en 2023 se realizó una compra directa de características similares -misma marca, misma automotora y misma cantidad de vehículos-,pero sin licitación previa, y esa sí fue observada por el Tribunal de Cuentas. Por eso, antes de instalar sospechas, conviene mirar el expediente completo y comparar los procedimientos con rigor. La transparencia exige datos, no insinuaciones.