Sigue como sigue la vida, co,
Sigue la rima consigue la cima
Y así algún día el ritmo te dirá cómo a mí:
“Yo no puedo estar sin ti”, ni yo sin él.
Con él mi voz se funde y atraviesa tú piel,
Provoco loco síncope
entre sístoles, diástoles.
te digo adios
y acaso con esta despedida
mi mas hermoso sueño muere
muere dentro de mi
pero te digo adios para toda la vida
aunque toda la vida
siga pensando en ti
Te digo adios
si acaso te quiero todavia
quizas no he de olvidarte
pero te digo adios
no se si me quisite
no se si te queria
o talvez nos quisimos demasiado los dos
este cariño trizte y apasionado y noto
me lo sembre en el alma para quererte a ti
no se si te ame mucho
o si te ame muy poco
pero si se que nunca volvere a amar asi
queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
y el corazon me dice
que no
que no te olvidare
pero al quedarme solo y sabiendo que te pierdo
quizas empieso a amarte como jamas te ame
Este es de esos textos que nunca te voy a enviar… pero si algún día llega a tus manos, sabrás que fue escrito pensando en ti, en todo lo que sentí después de que decidiste irte, en todo lo que siguió latiendo incluso cuando ya no estabas.
No sé cómo se aprende a querer distinto a quien se quiso tanto. No sé cómo convertir en amistad lo que aún late como futuro. Solo sé que duele… duele quedarme con todo este amor sin destino, con esta historia que para mí aún no termina, pero que tú ya has decidido cerrar.
Hay noches en las que cierro los ojos y todo sigue igual: tú, yo, la vida abriéndose paso entre promesas sencillas. Pero despierto, y la realidad tiene tu ausencia, tiene este intento torpe de resignación que no me cabe en el pecho.
Porque yo sí los vi… los sigo viendo. Ese hogar que imaginábamos todavía vive en algún rincón de mí, intacto, esperando a alguien que ya decidió no volver.
Me pides que sea tu amigo, como si el corazón supiera desvestirse de lo que fue, como si pudiera mirarte sin recordar la forma en que encajábamos en los silencios, en las risas, en los planes que nunca llegaron a ser.
Lo dices con una calma que me desarma, como si el amor pudiera medirse en años y no en todo lo que fuimos capaces de construir en dos vueltas al sol. Y yo me quedo aquí, intentando entender cómo algo que se sentía tan firme puede volverse de pronto tan frágil.
Así se siente esto: como perderte sin haber terminado de soltarte, como quedarme habitando un nosotros que para ti ya dejó de existir.
Dices que es la edad, que hay caminos distintos, tiempos que no coinciden.