Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
Presenta los alivios, pero oculta o suaviza varias cargas nuevas.
El Gobierno dice que no tocará el ITBIS general, ni su tasa ni su base, y también afirma que no alterará la mayoría de los selectivos sobre combustibles, alcoholes, cigarrillos y telecomunicaciones. Eso coincide con parte de la imagen. Pero al mismo tiempo el plan busca recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones nuevos, mediante un proyecto de ley con medidas de consolidación fiscal. Eso ya suena, en la práctica, a un ajuste o reforma fiscal, aunque le llamen “Plan Anticrisis”.
Lo que ltu no dice claramente es que el plan incluye nuevas cargas: una sobretasa de 3 puntos al ISR empresarial para grandes empresas, subiendo a 30% por tres años (eso debe ser por siempre) ; aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15% a 0.2%; impuesto selectivo a vapeadores; más tributación a casinos y juegos de azar; y US$10 adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos. ( Con los últimos estoy de acuerdo).
Sobre los alivios, hay parte cierta: el mínimo exento del ISR personal subiría de RD$34,685 a RD$39,900, la deducción educativa subiría de 25% a 30%, y hasta 50% solo en casos de discapacidad o trastornos del neurodesarrollo. Pero ojo: esas medidas entrarían en vigor en enero de 2027, no necesariamente de inmediato.
También es cierto que se propone eliminar anticipos para microempresas, reducir pagos para pequeñas empresas y eximir al sector agropecuario de anticipos e impuesto a los activos. Esa parte sí favorece a pequeños negocios y productores. Ojo: en este país los empresarios son muy tramposos.
La parte de los combustibles también está maquillada: el Gobierno habló de un aumento moderado esta semana y luego congelar precios por tres meses, siempre que el petróleo no pase de US$95. O sea, no es simplemente “congelación”; es subida primero y congelación condicionada después.
No diría que todo es mentira, pero sí que el plan es engañoso. Omite los impuestos nuevos y vende el plan como si solo protegiera el bolsillo. La frase “no es reforma fiscal” es la más cuestionable, porque si un proyecto cambia impuestos y busca recaudar RD$40,000–RD$50,000 millones adicionales, en términos prácticos es un ajuste fiscal.
Además, la economía sí tiene presión: el Banco Central reporta inflación interanual de 5.35% en mayo de 2026, por encima de la meta de 4% ± 1%, aunque también reporta crecimiento de 4.0% enero-abril. Eso indica presión, pero no necesariamente justifica aceptar cualquier medida sin transparencia.
La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@z101digital La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@elnuevodiariord@OmarLFernandez La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@JosePaliza La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@scarletbenzan La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@rcavada La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@alexisJs82@enmanuelrm La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@ortizluis02@enmanuelrm@luisabinader La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@manyvegas23@enmanuelrm La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.
@rijo3030@enmanuelrm La posición más prudente sería exigir tres cosas: que el Gobierno publique el impacto real por clase social, que explique exactamente dónde irá cada peso recaudado, y que primero recorte privilegios, gastos innecesarios y despilfarro antes de cargar más a ciudadanos y empresas.