Francisco Barbosa es un personaje estridente, sobreactuado y vanidoso; deslumbrado por el poder y oropel de la Fiscalía ( que le alcanzó para viaje familiar a San Andrés en medio de la pandemia y pasear mascotas con escolta) transformó de Fiscalía de bolsillo de su amigo presidente a jefatura de oposición a una institución tan importante para el país, y todo para alimentar sus delirios presidenciales.
Es vital recuperar de los intereses económicos y políticos que tanto daño le han hecho a la Fiscalía en las últimas administraciones.
Ojalá la Corte Suprema lo entienda y no se vuelva a equivocar en la selección de fiscal general.