السرير ساحه حرب نفسيه وجسديه ولكن لا يوجد فيها منهزم كل الاطراف تحارب للمصلحه العامه للطرفين
حتي الابتزاز الجسدي لاشعال المنافسه علي من سيصل لمبتغاه اولا
الجنس جميل لانو بيخليك تقرب من الطرف الاخر عقليا ونفسيا وجسديا
استحاله تحب واحده ومتحبش تدوق جسمها🥀
Mi mejor amigo de la universidad está enamorado de mí, pero yo no puedo evitar entregarme a su hermano mayor.
Tengo 21 años y voy en tercer año de la universidad. Y cada vez es más claro que mi amigo siente algo por mí. Se volvió muy empalagoso: me dice que soy muy linda, graciosa y perfecta y que el chico que esté conmigo será el más afortunado del mundo, me lleva meriendas a la universidad y se preocupa porque me desvelo estudiando.
No soporto a los aduladores intensos, pero no quiero ser grosera con él.
Lo que no sabe, y le rompería el corazón, es que desde las últimas vacaciones, cuando me invitó a su cumpleaños, soy la chica de su hermano mayor y amo entregarme a él. Un alfa de 28 años: decidido, fuerte, guapo, va al gym, tiene su apartamento, es gracioso y me dice que soy una combinación de ternura y timidez con cuerpo de actriz porno y las nalgas más perfectas, redondas y blanquitas que ha visto. Me encanta su despreocupación, la desfachatez con que me dice esas cosas pero a la vez sabe ser tierno, su rudeza y esa energía masculina que desborda mi energía femenina.
Lo conocí en el cumpleaños de mi amigo. Hubo chispa de inmediato. Se acercó a hablarme gracioso y decidido, olía delicioso y solo me miraba a mí, como si sólo yo existiera. Intercambiamos números y quedamos en ir por un café la próxima semana en un lugar cerca de la universidad, ese día mientras su hermano insistía en acompañarme a casa, yo inventaba una excusa para escaparmele. Fuimos a comer, sí, pero terminamos comiéndonos vivos en su apartamento. Ese día me vestí provocativa y funcionó, él no dejaba de mirarme las piernas y, al abrazarme me ponía las manos en la cintura, cerca de las nalgas. Sabía que quería tomarlas y eso me humedecía, yo feliz de entregárselas.
Primero nos veíamos una vez a la semana, luego dos. Ahora digo que estudio con amigas toda la noche para despertar los fines de semana desnuda, abrazada a él, con el culo marcado por sus manos y la boca aún con el sabor de su verga, mientras el teléfono se me llena de mensajes de su hermano diciéndome lo mucho que me admira por ser tan buena estudiante.
Hoy desperté. Él aún dormía y lo quise despertar como más le gusta: con sexo. Puse el teléfono a grabar, me subí y me senté en su cara, frotando mi coñito en su rostro. Despertó sobresaltado y entendió al instante. El primer lengüetazo me estremeció. Sus manos se apoderaron de mis nalgas y su miembro creció. Bajé e hicimos un 69 rico y pervertido. Me comió como desesperado y me hizo venir gritando mucho más de lo que me gusta admitir. Seguía duro y me ordenó ponerme en cuatro. Obedecí, pegué el pecho a la cama lo másque pude, abrí las piernas y levanté las nalgas que lo vuelven loco y le pertenecen. Me tomó de la cintura, posesivo, y se clavó de inmediato como un animal. Gemí y me entregué a sus embestidas, solo me dejé hacer lo que él quisiera y como quisiera. Mi teléfono se encendió eran los buenos días de su hermano. Eso lo calienta demasiado: saber que otros me desean pero que soy suya, que puede usarme a su antojo para sus perversiones y que yo le comparta las mías. Me dio más duro, aumentó el ritmo y me corrí otra vez. Se inclinó, gimió en mi oído, amo escucharlo gemir, saber que yo le provoco eso, inmediatamente me llenó con su esperma caliente. Cayó sobre mí agitado, me tomó el rostro, se apoderó de mi lengua con la suya, me acarició suavemente el cabello y dijo que iba a preparar el desayuno. Se levantó y se fue mientras yo aún respiraba agitada.
Si este es el precio por romperle el corazón a su hermano, lo siento. Lo pagaría mil veces.