En La sociedad de la nieve, la película de Bayona que narra la historia de supervivencia en los Andes de los pasajeros del vuelo 571 tras el accidente aéreo de hace ya más de medio siglo, hay una escena magnífica en la que uno de los chavales del equipo de rugby contempla, desde dentro del avión, cómo varios de sus compañeros empiezan a descuartizar el cadáver de otro para alimentarse de él. Las siluetas entrevistas afuera, tras el cristal sucio y húmedo, no son tanto de hombres como de bestias, de animales prehistóricos que parecen haber olvidado, a la fuerza, todo rastro de humanidad. Esa ventana aparece así como frontera y portal que separa, a la vez, espacios y tiempos distintos. Las reglas de la sociedad, los gestos que componen la civilización y que permanecen en el interior de los restos del fuselaje mirando, aterrados, a través de la ventana, ya no sirven en el escenario helado y salvaje que exige la supervivencia a toda costa. La necesidad allí no se hace virtud sino que lleva, por motivos supremos, a la transgresión de las normas básicas de la sociedad.
A través de otro cristal, esta vez el de mi televisión, vi ayer el espectáculo horrendo de la sesión parlamentaria vivida ayer, por razones logísticas, en el Senado. Desde mi casa, sentado en una mesa repleta de trabajos para corregir y entre los gritos de mis dos hijos jugando a pelearse, contemplé los extremos a los que lleva la urgencia de sobrevivir, las deshonrosas componendas, las perentorias humillaciones a las que tuvo que ceder nuestro gobierno para poder sentir que gobierna, para seguir sabiéndose al mando aunque sea de un avión estrellado y deshecho. Vi amenazas que no eran respondidas con severidad sino con sumisión forzada. Vi chantajes que no eran despreciados con orgullo sino recibidos con aplausos de alivio. Vi, en fin, cómo nuestros representantes se lanzaban unos a otros la carnaza, nuestra carnaza, con la que seguir alimentando su aliento pútrido, su sonrisa simiesca. Y lo peor de todo: ni siquiera han esperado a que estuviéramos muertos.
Abro hilo: No se cuantas medallas conseguiremos en Tokio,pero si se que son muchas más de las que merecemos por inversión en deporte y educación.Habéis visto las instalaciones de los institutos y colegios públicos en USA,en Reino Unido,en Noruega,en Austria
Si eliminamos el acicate de la poca exigencia que el sistema conserva y la necesidad de aprobar para obtener un título académico básico (mediante la adquisición de unas competencias igualmente básicas), le estamos pidiendo al adolescente que estudie por amor al arte.
El mensaje es: no se preocupe porque a pesar de no merecerlo, obtendrá el mismo título que aquel que se ha esforzado.
Se trata de inculcar que lo justo es que todos obtengan el mismo premio independientemente de su valía. Es el triunfo de la mediocridad.
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Lamentable. Lo peor es que la @RFAF@RFAFSevilla lo permite. Debería ser sancionable. Nunca, nunca, se puede perder la perspectiva de salud y formación deportiva... También hay que decir que existen alternativas a esos clubes
Mucho me temo que los pobres educados competencialmente (al menos tal y como se están planteando lo competencial) no serán competencia para los ricos en el futuro.
🤔¿CREÉIS QUE HACER UN MÍNIMO DE 8500 PASOS ES IMPORTANTE?
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Muy interesante estudio hecho en 10 sujetos (la n es baja) SANOS (muy importante para la aplicabilidad) que se les somete a:
🚶♀️1 día hacían 2500 pasos.
🚶♀️1 día hacian 5000 pasos.
🚶♀️1 día hacían 8500 pasos.
Abro hilo 🧵
A partir de mañana solo habrá un sitio en el que se permitan las reuniones extra familiares, en el que se podrá compartir espacio con más de seis comensales y en el que el aforo no se ha reducido. Y todo permitido por los que dicen que eso es peligroso en cualquier otro lugar.
Después de una victoria como la de hoy, Marcelino se acuerda de Gaizka Garitano y su cuerpo técnico, compañeros de profesión.
Cuanto que aprender de estas declaraciones 👏🔝
@nachoafysalud @mrnachiti Es muy interesante. Me gustaría tenerlo para hacer una presentación a los alumnos de 4 de ESO aunque lo trabajan, pero me gustaría afrontarlo con más profundidad y rigor.