La lealtad no hace ruido. No promete, no presume, no negocia. Está ahí cuando todo se cae, cuando ya no queda nada bonito que mirar. Es la mano que no suelta, incluso cuando tú eres el que tiembla.
Nunca me tocó un trébol con 4 hojas pero me tocó una familia que me apoya en todo y que me ama desde que tengo memoria, supongo que la suerte llega de diferentes formas.
hay un episodio de Bob Esponja en donde se pone a llorar pq ya no quiere ser un adulto, y solamente quiere q su abuelita le haga galletas. bueno, así me siento yo