Los comentarios pasivo agresivos de los “amigos” con el disfraz de “no me doy cuenta de que te hago daño” pero con un trasfondo malintencionado, son mucho peores que los enemigos que actúan sin maquillar lo que hacen.
He terminado de ver la serie de 𝗖𝗵𝗲𝘀𝗽𝗶𝗿𝗶𝘁𝗼 y me quedo con la imagen rota de Roberto Gómez Bolaños, pero con la sensación de que sus hijos le hicieron justicia a Graciela Fernández, dándole el lugar que se merecía en la historia de su padre. De cierta forma, también siento que le bajaron ese tono orgulloso con el que Florinda Meza se paseó durante años en programas de televisión, adjudicándose el éxito de Gómez Bolaños. A fin de cuentas, ella recibió al genio ya consolidado, con fama internacional. Un éxito que Chespirito logró mientras su esposa Graciela sostenía el hogar, criaba a sus hijos y lo acompañaba desde que no era nadie.
Me queda claro que Florinda Meza no fue el gran amor de su vida, como muchos han dicho, incluso ella misma. Sólo fue una de las mujeres con las que él decidió engañar a su esposa, y con la que al final se quedó porque Graciela no quiso volver con él.
La genialidad con la que construyó a sus personajes y sus programas seguirá viva en mi memoria y en mi corazón, porque crecí con ellos, pero esta vez, viéndolo todo con más claridad, reconozco al ídolo con sus aciertos y sus errores, humano al final de cuentas.
Estos dos CEOs (casados con otras personas) fueron al show de Coldplay, los agarró la cámara gigante y las redes hicieron lo suyo. Instant karma no, lo que sigue.
Hay que aprender a dejar fluir los amigos, a no reclamar reciprocidad en las relaciones cuando no te la quieren dar, a no forzar vínculos y a hacerse a un lado cuando ya no te sientes parte. No por ellos, sino por uno
Me encanta cómo el feminismo avanzó tanto hasta convertirnos en verdaderas incubadoras para que dos hombres puedan comprar un hijo. Verdaderamente hermosa la reivindicación de la dignidad de la mujer.