🇻🇪 | Equipos de voluntarios en Venezuela utilizan cuerdas para remover escombros tras los sismos, ante la falta de asistencia de rescatistas profesionales o maquinaria pesada en el lugar.
Por favor, ayúdenme a difundir
Mañana, 10/jun, se necesita ayuda para extraer los cuerpos de las Residencias Costa Azul, en la av. Guaicaipuro, Caraballeda.
Ya se tiene la maquinaria y las herramientas, solo hacen falta mano de obra. Si alguien puede colaborar, escríbame. 🙏🏽
De todas las cosas malas que nos han pasado en Venezuela (bombardeo, apagones, pandemia, elecciones, terremoto), la peor desgracia de todas fue CHÁVEZ.
Maldito hijo de puta ojalá te estés pudriendo en las pailas del infierno.
Qué bolas cómo el CEO de Yummy parece el presidente del país, todos los tweets que me salen pidiendo apoyo son para él. Es un duro, mis respetos y admiración infinita.
Este es el luto más largo que tendremos los venezolanos. Aun aquellos que no perdieron familiares han sentido este dolor en el pecho, esa pesadez de ese sentimiento de: «¿Hasta cuándo?».😞
Bastó una rueda de prensa para exponer ante el mundo lo que los venezolanos ya sabemos: Delcy Rodríguez encabeza una tiranía inútil, criminal y miserable. Aun contenidos (por Estados Unidos), no pudieron evitar mostrar su autoritarismo, su desprecio por los venezolanos y su molestia con la prensa que los interpela frente al desastre de un régimen que, ante dos terremotos, no ha podido, no ha sabido y no ha querido asistir a un pueblo que solo se tiene a sí mismo. Un pueblo que los desprecia.
PD 1: Han tratado de vender a la inelecta estalinista como una “moderada de buenos modales”, pero basta un mínimo de presión para que aflore su verdadera naturaleza.
PD 2: El mercenario palangrista español quedó completamente ridiculizado por sus propios colegas, que sí hacen el trabajo con honestidad.
Arriba el periodismo libre. Abajo la tiranía y sus propagandistas.
Este joven lleva 8 días buscando solo a su pareja. Entra donde los rescatistas, por seguridad, ya no pueden acceder. Excava. Remueve piedras. Volvió a lo que quedaba de su casa. Un carro aplasta su cama. Pero él no encuentra a su pareja.
Sigue buscando.
Tenemos derecho a odiar.
Odiar a los que destruyeron nuestras vidas.
Y odiar a sus colaboradores.
Y ninguna consideración estratégica o postura pragmática disipará ese odio, enquistado en el corazón de una sociedad maltratada y humillada por casi tres décadas.