La muerte de San Siro y del viejo Bernabéu simboliza a la perfección el final de nuestro fútbol. El de toda la vida. El que tenía identidad propia antes de esta americanización asquerosa, la comercialización absoluta y la sustitución del aficionado local por el turista premium.
Es imposible ver a este tío jugar y decir: LeBron James es mejor. Obviamente lo es. Pero visualmente uno es un tren de mercancías y este es baloncesto.
Segundo partido tras una apendicitis y contra su bestia negra por excelencia, 33 puntos y un tercer cuarto para el recuerdo.
Que no te coman la cabeza los lowlights y los haters, Joel Embiid es uno de los mejores jugadores que has visto.
Cristiano en el prime de su carrera con una lesión de rodilla que le podía hasta retirar y a unas semanas del mundial 2014 decía esto. Perdón si en algún momento llegamos a compararles.