Te piden tres en la barrera te lo pasas por las pelotas, van dos y se abren.
Luego la dejas corta, en un cumple no hay que caerle solo a una persona me parece.
Dicho esto, desde que veo a la selección es la primera vez que un capitán no me representa en una cancha. Increible
Así como en la A y la B no se empieza un partido si no está la ambulancia, en la C también tendría que ser así, hasta que no le cueste la vida a algún jugador no van a entenderlo.
🚨 Villa Teresa - Villa Española fue suspendido luego de que el jugador de Villa Española, Matías Ezequiel Simone 🇦🇷, sufriera un fuerte golpe en la cabeza.
El médico presente debió asistirlo de inmediato mientras la ambulancia demoraba en llegar al escenario ⏳🚑, una situación que vuelve a abrir interrogantes sobre los protocolos de seguridad.
Afortunadamente, Simone fue trasladado al Hospital Maciel, donde se le realizó una tomografía y evoluciona favorablemente 🙏❤️
El choque fue con su compañero Fabricio Cardozo, quien también se encuentra en buen estado.
Primer dia de mundial APROBADISIMO: goles, tarjetas rojas, sorpresas y un partidazo nocturno. La vida es esto. Gracias por tanto futbol, me iré a descansar para mañana estar 24 horas sentado frente al televisor viendo Canadá Vs Bosnia.
Hay postales que explican un país entero sin necesidad de agregarles un solo adjetivo. Esta foto en la despedida de la selección es, en realidad, el retrato de nuestra propia identidad.
Ahí está el gurí, con los lentes empañados por las lágrimas, la mano apretada contra el pecho y la garganta deshecha de tanto gritar por sus ídolos. Y atrás, el viejo. El tipo que lo trajo hasta el aeropuerto, que le sostiene la espalda y lo mira con una mezcla de orgullo y emoción que no le cabe en el cuerpo. Ese padre sabe que ya cumplió su mayor legado: le transmitió la religión de la Celeste. Le enseñó que acá se sufre, se sueña y se quiere así, con el alma en la mano.
Uruguay es este misterio inexplicable. Un paisito de tres millones y pico que se paraliza por once tipos corriendo atrás de una pelota, donde un abrazo de despedida en Carrasco tiene la misma carga emocional que una final del mundo.
Los muchachos de la selección no se subieron solos a ese avión. En la bodega de carga viaja la ilusión de este botija que hoy se lloró todo, el laburo del padre que saca las entradas como puede, y el aliento de las generaciones que nos precedieron.
Vayan tranquilos, muchachos. Jueguen con el alma, dejen la vida en cada pelota dividida como manda nuestra historia, que acá abajo hay un pueblo entero —y una gurisada que recién empieza— empujando con ustedes desde el primer minuto.