Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
por favor, sé amable. No seas la razón por la que alguien se salta una comida, odia despertarse o se siente excluido. Tus palabras y acciones permanecen con las personas para siempre.
Un facto: Nos guste o no, si queremos que algo dure, hay que aprender a perdonar, incluso lo que jamás pensamos tolerar. Porque si siempre nos vamos a la primera, difícilmente construiremos algo sólido. El mayor reto es ese, decidir que errores estamos dispuestos a perdonar