La madre soy yo, la que lo cría soy yo y la que decide acá soy yo. Si digo que NO es NO, sin retorno. O me respetan x las buenas o me respetan x las malas. Demasiado me han tomado de pelotuda, no más.
Trabajas sin parar para comprarles cosas a tus hijos, sin pensarlo dos veces; pero cuando se trata de ti, lo analizas como si fuera una deuda de por vida. Esa es la parte silenciosa de la maternidad.