empece a seguir a un chico que hizo conmigo el curso se árbitro porque me parecía lindo y ahí nomás me empezó a seguir y me habló. mi momento ha llegado, abre
Mi novia me dijo que estaba embarazada.
Tenía 23.
Sin ahorros.
Sin plan.
—¿Y ahora qué hacemos? —pregunté.
—Tú dime —respondió.
Pasé la noche sin dormir.
Pensando en mi libertad.
En mis amigos.
En mis sueños.
Al día siguiente le dije que la apoyaría.
Con miedo.
Pero me quedé.
Trabajé el doble.
Renuncié a salidas.
Aprendí a cambiar pañales.
No fue fácil.
Un día, después de meses agotadores, mi hijo me tomó el dedo con su mano pequeña.
No dijo nada.
Solo me miró.
Ahí entendí algo que nadie te explica:
La responsabilidad asusta al principio.
Pero huir asusta para siempre.