Nuestra #miel se produce en la reserva de la biosfera de los valles de #Omaña y #Luna, entorno natural, donde el roble y el brezo predominan, determinando su sabor y cualidades. En el entorno hay osos pardos a quienes encanta el producto al que se acercan de vez en cuando.
Nadie odia por instinto.
Te entrenan para odiar al pobre, al migrante, al diferente.
Así no miras al banquero, al fondo buitre, al político corrupto.
El odio es rentable. Y tú trabajas gratis para ellos.
Nuestra #miel se produce en la reserva de la biosfera de los valles de #Omaña y #Luna, entorno natural, donde el roble y el brezo predominan, determinando su sabor y cualidades. En el entorno hay osos pardos a quienes encanta el producto al que se acercan de vez en cuando.
Tanques por medio de Pedrera, Sierra Sur de Sevilla, hace 2 noches, sin avisar a ninguna autoridad local. ¿Qué necesidad hay de crear este alarmismo y este miedo entre la población? Me parece una barbaridad. Hoy más que nunca ¡No a la Guerra!
¡Paz sí, OTAN NO!
#ParemosLaGuerra
El Congreso ilegalizará asociaciones franquistas pero la Fundación Francisco Franco no se toca. Cada vez que un franquista le dona 100 euros el Estado le devuelve 80 Є, en la declaración de hacienda, que se pagan con tus impuestos. Es una subvención encubierta. @SE_MemoDemo
de cualquier persona de buena voluntad alzar su voz contra el llamamiento a una militarización europea, e instar al diálogo, la tolerancia y la diplomacia. Una brusca militarización no preserva la paz; conduce a la guerra."
"Como científicos –implicados muchos de nosotros en campos en los que se desarrolla tecnología militar-, como intelectuales, como ciudadanos conscientes de los riesgos globales actuales, creemos que es hoy obligación moral y cívica +
https://t.co/bw2leO9NTd
Doctrina del shock. Cualquier mierda con tal de no contarles a los europeos la realidad: la OTAN lanzó una guerra proxy en su territorio y ha perdido. Se está negociando la derrota sin ellos y papá Washington reniega de su tutela. Las élites han entrado en pánico y temen revueltas internas. La clase "periodística" también es culpable.
En 2030 habremos perdido el planeta Tierra (por inacción frente al caos climático), aunque esto no se hará evidente hasta algunos lustros más tarde, pero tendremos una Europa militarizada dispuesta a ir a la guerra... Alucinante.
Están haciendo propaganda del miedo para que aceptemos RECORTES para comprar armas intentando que creamos que estamos en peligro, y el peligro es que van a acabar metiéndonos en una guerra y que se van a cargar del todo el Estado de Bienestar para que se forren armamentísticas
Este monologo de Marc Giró sobre la guerra, la carrera loca de los países europeos para el rearme sin saber de quien nos tenemos que defender, y su final con un #NoALaGuerra, es oro puro…
🎥 #LateXou#FelizMiércoles
¿Sabéis por qué nos están dando la brasa con el kit de emergencia? Para que nos metan el miedo en el cuerpo ante una inminente guerra y no pongamos pegas a aumentar el gasto militar. Se creen que somos gilipollas.
Voy a decir una obviedad necesaria:
Nunca en la Historia un rearme ha conducido a la paz.
Peor aún: siempre que Alemania se ha rearmado ha terminado todo en una guerra.
Por si alguien no lo recuerda.
Leticia fue mi alumna en la escuela "Justo Sierra", en plena sierra. Tenía once años de edad.
Once años conociendo las carencias y la mugre de la vida.
Siempre con la misma ropa, heredada por una tradicional necesidad familiar.
Once años batallando con los bichos de día y de noche.
Con una nariz que como vela escurría todo el tiempo.
Con el pelo largo y descolorido sirviendo de tobogán a los piojos.
Aun así, era de las primeras en llegar a la escuela.
Tal vez iba por los momentos necesarios para soñar que era lo que no; aunque enfrentara el rechazo y el asco de los demás.
No dieron la oportunidad para demostrar qué tan inteligente era: el repudio fue lo que Leticia conoció.
Me desconcertaba el hecho de ver que algunos varones con características semejantes a las de Leticia eran aceptados por el resto de las niñas y los niños, pero no ocurría lo mismo con Leticia y las niñas.
A mí solo se me ocurría hacer recomendaciones que nunca fueron atendidas.
En ese tiempo me preguntaba:
¿De qué sirve leer cuentos a esos niños que no han comido?;
¿serviría de algo alimentarlos con fantasías?
Yo creía que sí, pero no sabía hasta dónde.
Constantemente les brindaba relatos, sobre todo en la mágica hora de lecturas, dos veces por semana.
Un día conté "La Cenicienta" y cuando llegué a la parte en que el hada madrina transformó a la jovencita andrajosa en una bella señorita de vestido vaporoso y zapatillas de cristal, Leticia aplaudió frenéticamente el milagro realizado.
Había una súplica en su rostro que provocó la burla de los que no tenían la misma capacidad ni la misma necesidad de soñar.
Esta vez hubo recomendaciones y regaños.
En otra ocasión, pregunté a mis alumnas y alumnos: ¿qué quieren ser cuando sean grandes?
Y el cofre de sus deseos se abrió ante mí: alguien quería ser astronauta, aunque al pueblo ni el autobús llegaba; otros querían ser maestros, artistas o soldados.
Cuando le tocó el turno a Leticia, se levantó y con voz firme dijo:
"¡Yo quiero ser doctora!"
y una carcajada insolente se escuchó en el salón.
Apenada, se deslizó en su banca invocando al hada madrina que no llegó.
Mi labor en esa escuela terminó junto con el año escolar.
La vida siguió su curso.
Después de quince años, regresé por esos rumbos, ya con mi nombramiento de base.
Hasta entonces encontré algunas respuestas y otras preguntas.
Las buenas noticias me abordaron en autobús, antes de llegar al crucero donde transbordan los pasajeros que van al otro poblado.
Llegaron en la presencia de una señorita vestida de blanco.
-¡Usted es el maestro Víctor Manuel!..., usted
fue mi maestro! me dijo sorprendida y sonriente.
El que podía encantar serpientes con las historias que contaba.
Halagado, contesté:
_ Ese mero soy yo.
_¿No me recuerda, maestro?
_ Preguntó, y continuó diciendo con la misma voz firme de otro tiempo- yo soy Leticia ... y soy doctora ...
Mis recuerdos se atropellaban para reconstruir la imagen de aquella chiquilla que en otro tiempo nadie quería tener cerca.
Se bajó en el crucero dejando, como La Cenicienta, la huella de sus zapatillas en el estribo del autobús...
Y a mí con mil preguntas.
Todavía alcanzó a decirme: - Trabajo en Parral... búsqueme en la clínica tal... y se fue...
Un día fui a la clínica que me dijo y no la encontré.
No la conocían ni la enfermera ni el
conserje.
¡Era demasiada belleza para ser verdad!
"Los cuentos son bellos pero no dejan de ser cuentos", me lamentaba.
Arrepentido de haber ido, y casi derrotado, encontré a la directora de la clínica y hablé con ella.
Lo que me dijo, revivió mi fe en la gente y en la literatura:
_ La doctora Leticia trabajaba aquí
_ me contó
Es muy humana y tiene mucho amor por los pacientes, sobre todo con los más necesitados.
_ Esa es la persona que yo busco así grité.
_ Pero ya no está con nosotros, dijo la directora.
_¿Se murió? _ Pregunté ansioso.
_NO, COMO CREE, La doctora Leticia solicitó una beca para especializarse y la ganó... Ahora está en Italia. Leticia sigue aprendiendo más y enseñando
@Liliylc De este tipo de lecturas y lecciones de vida deben estar saturadas las redes sociales, no de muertes, secuestros, desaparecidos, narcos, etc., etc. Muchas gracias por tan hermoso relato y espero que Lety realmente esté viviendo esa realidad.
Gracias.