Hoy fue un día tan de gente común que hasta a mi me sorprendió: cola en el banco, él señor de las arepas a las 3pm porque el hambre no respeta horarios, y una señora que me conto su vida
entera esperando el ascensor. Escribo esto desde mi cama, sin nada de ropa (Solo calcetines en mis pies) Aveces pienso que mi vida es tan normal que hasta yo me aburro leyéndola. Y entonces recuerdo que tengo un capitulo pendiente que no es tan normal, y me da risa sola. Mañana
mis pies 🦶 y con lo poco vainilla que me pongo cuando el tema sale a flote
bienvenidos al diario. actualizaciones todos los días, como buena adicta a terminar lo que empiezo
capítulo uno: en el que me presento como se debe, con café en mano y la dignidad todavía intacta
soy de las que cree que toda buena historia necesita un narrador poco confiable, así que bienvenidos a la mía
vivo en Venezuela, sobrevivo al calor, a la luz que se va sin avisar ya
mi propia curiosidad, que últimamente ha sido la más indisciplinada de las tres
tengo cara de "no rompo un plato" y eso, resulta, es mi mejor arma narrativa
aquí voy a contar mi día a día, mis rarezas y un detallito en particular que ya se las voy adelantando: tiene que ver con