-Le sirvió a ella todo lo que sobraba de la cena, pues él aún tenía en el plato. Dejó la olla en el fregadero y volvió junto a ella, con un besito en su mejilla-
—Fufufu~ Dios, que hambre.
Ell le persigue, y sintiendo el calor en las mejillas, lo abraza por la espalda, rodeando su cintura.
—Estás muy sexy cocinando... ¿Te lo han dicho alguna vez?