las amigas que me quedan son las que entendieron cuando no podía, no quería, no tenía ánimo; las que no me reclamaron nada, las que no se pusieron a hablar de mí, las que no tienen actitudes raras y cuyo amor es 100% incondicional. No necesito más.
Para mí una de las cosas más difíciles cuando te han hecho daño es tener que aprender a no estar en alerta y a la defensiva con gente que está haciendo las cosas bien y no se lo merece