Me siento desconectada de un montón de cosas y personas que antes amaba, y por primera vez entiendo que quizás no está mal. Todos cambiamos, todos crecemos y, a veces, simplemente dejamos de sentirnos plenos en lugares, vínculos o circunstancias que antes nos hacían felices.
No se me nota, pero estoy cumpliendo mi meta de ser la mujer más pacífica y tranquila porque ya viví en el enojo y la frustración, lo perdí todo, incluso me perdí a mí.