Hoy volví a llorar, lloré porque ya no puedo, porque todo duele, porque todo pesa, porque no se a donde irme, porque no sé como empezar, porque no se cómo parar, hoy volví a llorar porque me ganó el miedo, la ansiedad,
¿Por qué siempre tengo que ser yo quien entiende, quien perdona, quien intenta arreglarlo todo? También quiero que, al menos una vez, alguien me entienda a mí y tenga miedo de perderme. Que alguien se esfuerce por quedarse, no porque se lo pida, sino porque no quiera dejarme ir.
Despídanse bien, aunque estén enojados, aunque no quieran hacerlo, aunque no vuelvan a frecuentar esa persona. Despídanse bien. La vida es incierta, relativa y en algunos casos despedirse bien se vuelve un recuerdo último y trascendental.