CORPO BASURA
Cuando uno cree que ya lo ha visto todo por parte de los medios de comunicación, determinados personajes se ocupan de recordarnos que siempre se puede caer más bajo, siempre pueden decir una aberración peor y siempre pueden infligir más daño.
Las aberrantes e inescrupulosas declaraciones sin chequear de Florencia Peña en un canal de streaming, que igual serían aberrantes si la información hubiera sido cierta, ya que hacen a la vida privada de un ciudadano, nos recuerdan la impunidad con la que algunos individuos creen que pueden operar por el simple hecho de tener un micrófono o una pluma en la mano, como si ese hecho implicara no solo que no tienen que chequear la información que reproducen, sino que tampoco deben atenerse a las cuestiones más elementales de decencia humana, moral o respeto por la verdad.
También vale la pena destacar que, a diferencia de lo que ocurrió en el caso de esta chimentera de poca monta, al menos el canal tuvo la decencia de rectificar la información y echar a este personaje nefasto, cosa que no ha sucedido ni una sola vez con los medios de comunicación o periódicos que cuentan en sus filas con infinidad de periodistas que se han cansado de ensuciar, calumniar o injuriar a todo el mundo, con el amparo de los editores Y/O dueños de medios que los encubren bajo el pretexto de estar haciendo “periodismo”.
Por lo menos los chimenteros de espectáculos no pretenden señalar desde el banquito de la moral o las buenas costumbres, mientras cobran pauta de los políticos para sostener medios que, si sólo dependieran de su audiencia, ya hubieran quebrado.
CIAO!
🥹🇦🇷 Por primera vez en la historia, todas las selecciones argentinas están clasificadas a los Mundiales de sus categorías.
- La Mayor jugará el Mundial de Brasil 2027
- La Sub-20 jugará el Mundial de Polonia 2026
- La Sub-17 jugará el Mundial de Marruecos 2026
HISTORIA PURA.
Uno acá dice “si de verdad cada 30 horas un varón se convierte en femicida, es como que vivis rodeado, puede ser cualquiera”. Exactamente, ese es el punto.
Otro femicidio: tras los asesinatos de Agostina Vega y Dulce Candia, encontraron sin vida en Temperley a Noelia Rivero, de 30 años. Alcanzó a llamar al 911, pero cuando la policía llegó ya la habían asesinado a puñaladas. Su novio, Tomás Adrián Núñez, fue detenido en el lugar.
Anoche la escena de la conferencia de prensa era obscena, violenta, tanto que fue una metáfora de la complicidad patriarcal: de un lado, el fiscal Garzón y el ministro de Seguridad de la provincia de Córdoba, Juan Pablo Quinteros. Detrás, policías, funcionarios, asesores. Todos varones, sobre actuando podes. Del otro, periodistas, camarógrafos, cronistas. Casi todos varones. Una sala llena de hombres hablando, explicando, justificando. Hasta que Laura Vilches rompió el silencio, tomó la palabra, cuestionó el cinismo. Y señaló lo que faltaba en toda esa puesta en escena: respuestas, responsabilidades, explicaciones sobre por qué el Estado volvió a llegar tarde, por qué subestimó una denuncia, por qué minimizó la violencia .
Y en el centro de todo, la gran ausente: Agostina.
A horas de confirmarse su muerte por femicidio, el fiscal estaba ahí para defender procedimientos, celebrar operativos y hasta pidió reconocimiento para los perros de búsqueda. La preocupación parecía ser más proteger a las instituciones ( y vaya uno a saber qué otras cosas), qué preguntarse por qué una chica de 14 años terminó asesinada después de una cadena de violencias, denuncias, omisiones y negligencias. Como pasa tantas veces, la energía estuvo puesta en defender al sistema antes que en defender a la víctima.
La escena es brutal porque los femicidios no son solamente la consecuencia del acto de un asesino. Son también el resultado de una estructura de poder que se protege a sí misma, y una trama de complicidades masculinas donde siempre aparece un varón justificando a otro, cubriendo a otro, explicando a otro. Donde las instituciones reaccionan más rápido ante una crítica que ante el peligro que corre una mujer o una niña.
La imagen de esa conferencia fue una metáfora perfecta de la violencia patriarcal: hombres hablando entre hombres sobre una nena muerta, ocupando todo el espacio, administrando la palabra, repartiendo responsabilidades para no hacerse cargo de nada ni cambiar nada. Y tuvo que ser una mujer la que rompiera el guión y el blindaje corporativo. La que recordara lo único importante: que Agostina no necesitaba una conferencia para defender el operativo, necesitaba que el estado y la sociedad la cuidaran.
Fue abusada y descuartizada. La investigación se demoró 48 horas por un partido de futbol. El fiscal felicitó al perro y en redes juzgan más a la nena y a la madre que al asesino, que tenía una causa abierta e igual trabajaba como munipa.
Qué sociedad rota, cuanto duele.