Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener un trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.
Me siento desconectada de un montón de cosas y personas que antes amaba, y por primera vez entiendo que quizás no está mal. Todos cambiamos, todos crecemos y, a veces, simplemente dejamos de sentirnos plenos en lugares, vínculos o circunstancias que antes nos hacían felices.
Aprendí que: siempre debes de estar lista para estar sola. La gente puede cambiar en segundos: hoy puedes significar el mundo para alguien y mañana no ser nada así es la vida.
Entonces fui y me senté, respiré profundo, esta vez no lloré y me dije: ya has pasado por aqui, conoces muy bien el camino, estarás bien, eres fuerte y capaz. Solo date tiempo que todo pasa.