me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
Imagínate que no te conoce nadie.
De repente, estás jugando con tu selección en un Mundial y ganas el premio al mejor jugador contra Alemania y contra Francia, tras realizar en total 11 atajadas.
Orlando Gill, Europa te espera.