"Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.
En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano..."
Wislawa Szymborska
Illingworth es la prodigiosa pianista británica cuya interpretación del "Arabesque No. 1" de Claude Debussy conmovió al mundo entero.
Lucy nació en Yorkshire, Inglaterra, perdió la vista a muy temprana edad debido a un retinoblastoma bilateral y presenta una duplicación del cromosoma 16 (una condición genética rara que influye en sus rasgos autistas y su comunicación global de forma no verbal).
Dado que no puede ver las teclas, interactúa con el instrumento a través de un extraordinario mapa mental y sensorial.
Su mentor, el profesor de música Daniel Bath, la ha acompañado desde los tres años de edad, desarrollando métodos de enseñanza adaptativos basados enteramente en el oído y el tacto.
Actualmente, Lucy ejerce como embajadora internacional de la Lang Lang International Music Foundation, promoviendo activamente la inclusión y la educación musical accesible para jóvenes de todo el mundo.
"Para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien más escribe otros libros, les da otra cultura, inventa otra historia; después de eso, la gente comienza a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron. Y el mundo que te rodea se olvida aún más rápido".
Milán Kundera
“La pasión es muy peligrosa, es insidiosa. Es una maravilla mientras es benéfica pero, en general, ese periodo álgido dura muy poco. Hay muchas traiciones, hay muchas infidelidades. Pasamos la vida buscando nuevas pasiones para justificar el fracaso de lo anterior”.
Nélida Piñón
"Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da vergüenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que descubra su secreto… el más triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternura, que no puede vivir sin amor. Creo que esa es la verdad. O al menos eso he creído durante mucho tiempo, aunque ya no lo afirmo tan categóricamente porque estoy envejeciendo y me siento fracasado. ¿Qué en qué he fracasado? Te lo estoy diciendo, en eso, precisamente en eso. No fui lo bastante valiente para la mujer que me amaba, no supe aceptar su cariño, me daba vergüenza, incluso la despreciaba un poco por ser diferente de mí, una burguesita de gustos y ritmos vitales distintos de los míos; y además temía por mí, por mi orgullo, temía entregarme al noble y complejo chantaje con el que se me exigía el don del amor. En aquellos tiempos no sabía lo que sé hoy… que no hay nada de lo que avergonzarse en la vida excepto de la cobardía, que hace que uno no sea capaz de dar sentimientos o no se atreva a aceptarlos".
"La mujer justa", Sandor Marai
Esto es una locura… Hoy, 29 de abril, Día internacional de la danza, mirá este videoclip colaborativo del rapero sueco Yung Lean y GENER8ION que supera los límites👇🏽
"Creo que aquello en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en pequeños momentos, cuando no están intentando enseñarnos. Estamos hechos de pequeños fragmentos de sabiduría".
Umberto Eco
Katharine Hepburn, en sus propias palabras:
"Una vez, cuando era adolescente, mi padre y yo estábamos haciendo fila para comprar boletos para el circo. Finalmente, solo había una familia entre nosotros y la taquilla. Esa familia me dejó una huella imborrable."
Había ocho niños, todos menores de 12 años. Por su vestimenta, se notaba que no tenían mucho dinero, pero su ropa estaba limpia, muy limpia. Los niños se portaban bien, de pie en parejas detrás de sus padres, tomados de la mano.
Estaban emocionadísimos con los payasos, los animales y todos los espectáculos que verían esa noche. Por su entusiasmo, se notaba que nunca antes habían ido a un circo. Iba a ser uno de los momentos más especiales de sus vidas.
El padre y la madre se mantenían orgullosos al frente de su pequeño grupo. La madre sostenía la mano de su esposo, mirándolo como si le dijera: «Eres mi caballero de brillante armadura». Él sonreía, disfrutando de ver a su familia feliz.
La taquillera le preguntó cuántas entradas quería, y él respondió con orgullo: "Quiero ocho entradas para niños y dos para adultos". Entonces ella anunció el precio.
La esposa soltó la mano de su marido, bajó la cabeza y el labio del hombre comenzó a temblar. Se inclinó hacia ella y preguntó: «¿Cuánto dijiste?».
La taquillera repitió el precio.
No tenía suficiente dinero. ¿Cómo iba a decirles a sus ocho hijos que no podía permitirse llevarlos al circo?
Al ver lo que sucedía, mi padre metió la mano en el bolsillo, sacó un billete de 20 dólares y lo dejó caer al suelo. No éramos ricos, ni mucho menos. Mi padre se agachó, recogió el billete, le dio una palmada en el hombro al hombre y le dijo: «Disculpe, señor, se le cayó esto del bolsillo».
El hombre comprendió lo que sucedía. No se trataba de caridad, pero aceptó con gratitud la ayuda en su situación desesperada, desgarradora y embarazosa. Miró fijamente a los ojos de mi padre, le tomó la mano con ambas, apretó el billete con fuerza y, con los labios temblorosos y una lágrima rodando por su mejilla, respondió: «Gracias, señor. Esto significa muchísimo para mí y mi familia».
Mi padre y yo volvimos al coche y nos fuimos a casa. Los 20 dólares que me dio mi padre eran los que habíamos pensado usar para comprar nuestras propias entradas.
Aunque no vimos el circo esa noche, sentimos una alegría interior mucho mayor que la que nos produjo verlo.
Ese día aprendí el verdadero valor de dar. El que da es más importante que el que recibe.
Si quieres ser grande, más grande que la vida misma, aprende a dar. El amor no tiene nada que ver con lo que esperas recibir, sino con lo que esperas dar: todo.
La importancia de dar y bendecir a los demás es incalculable, pues siempre hay alegría en dar. Aprende a hacer feliz a alguien a través de actos de generosidad.
~Katharine Hepburn
🐱 La Universidad Pontificia Bolivariana anunció la adopción de Pontificio, el gato que durante años recorrió el EcoCampus y se convirtió en símbolo del afecto entre estudiantes y profesores.
La institución explicó que, al tratarse de un gato adulto, la adopción garantiza mejores condiciones de cuidado.
Como gesto simbólico, la UPB le entregó un carné que lo reconoce como “graduado con honores en amor incondicional”, con vigencia “por siempre en nuestro corazón” 🎓
#Gato #Medellín #Las2orillas
Minciencias consideró necesario usar sus canales en redes sociales para desacreditar reiteradamente una publicación en una revista científica
En Salud, por décadas,los académicos han publicado críticas de todo tipo a los gobiernos.
Haré una reflexión breve sobre este caso
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