Para mí, estar cómodo económicamente es suficiente. No necesito ser el más rico, solo quiero poder comer lo que quiera, ir a dónde quiera, pagar mis cuentas a tiempo y vivir bien.
Si mi pareja es alguien que piensa demasiado, entonces yo seré alguien que explica demasiado. No tengo problema en calmar su mente, el objetivo es construir confianza, no destruirla.
A los 32, lo que más me duele no es no tener hijos (aunque si los quiero)... es sentir que por esperar al hombre correcto, quizá se me acabe el tiempo para ser mamá.