Quizá sea el hecho de permitir a mis sentimientos existir. A veces las palabras no alcanzan y las ideas no llegan, pero eso está bien, porque estás sintiendo y sentir es vida. Estar vivo es amar, amar cada rincón de tu mente, abrazar tu dolor para transformarlo y sentír la vida.
El tiempo no perdona a nadie. No importa la monotonía, no importa la rutina, el avance es inevitable. Me siento fuera de mí, pero a la vez siento que soy yo de nuevo. Tal vez sea el hecho de que me volví mayor y mi corazón finalmente comienza a florecer.
Somos la llama que incinera nuestros egos, somos el viento que limpia nuestros miedos, somos el agua que refresca nuestros cuerpos, somos la tierra donde crecen nuestros sueños.