Me perdono, por las veces en las que olvido que soy una gran mujer, que estoy llena de mucho amor, me esfuerzo todos los días por mejorar y tengo un corazón de pollito que siente demasiado.
Oye, sí me interesa apoyar las marcas colombianas, lo que no me interesa es apoyar el lavado de activos con esos precios tan inflados y ridículamente caros.
*No es que no sea el “público objetivo”, es que tu producto no vale eso.
La vida y el testimonio de San Agustín nos recuerdan que cada uno de nosotros ha recibido dones y talentos de Dios, y que nuestra vocación, nuestra realización y nuestra alegría nacen de devolverlos en amoroso servicio a Dios y a los demás.