@ALE4IACTAEST De acuerdo. Quién sabe cómo de sensible pueda ser con ese aspecto excéntrico, lo piensa capaz de mucho.
De tal forma en que finalmente va en su búsqueda. Ya basta de tanta cháchara sin frutos.
—Nomeolvides, buenos días.
Ya tiene el cabello brillante tras semejante cepillado.
No es...
Ugh. Bueno, queda como secreto profesional, ¿no? No quiere lamentar contar sus penas al singular monje de vistosa manicura. Necesita su ayuda.
Claro que ha tenido contacto... Como casi todo el mundo. No obstante, religiosa es en su justa medida. La criaron en pos de una mente crítica y lógica. Sin embargo, frente a los nuevos acontecimientos... Sí se ha visto obligada a creer para ver si la fe le salva.
¿Eh? Es que sus pensamientos fluctúan con mucha facilidad cuando se cepilla su larga melena. Tampoco es que se le haya ocurrido meditar. Eso se lo deja al monje.
Ella ya escarmentó una vez. Lo sorprendente es que incluso con su mala suerte saliera ilesa.
No se le pasa por la cabeza ser como aquellos que menciona. Solo la idea de irritarle le pone la piel de gallina.
Iba a tenerse que comprar otra capa. No entendían cómo le veían con tanta facilidad siempre.
(Bueno, sí, porque era preciosa.)
Se paró en seco al escucharle y la furia de su mirada refulgía al girarse. Mantenía la distancia.
—¿Y tú te piensas que me lo voy a creer?
No se acordaba de lo que era sonreír y el momento en que lo hace aparece el imbécil de turno.
Se va a esconder. No ha estado huyendo para que la vuelvan a raptar.
No tarda en endurecer su mirada tras oírle, suspirando levemente y pasándose una coleta hacia atrás con un ademán que le ayuda a mantener su porte orgulloso.
—Es terriblemente incorrecto reírse de las desgracias ajenas. ¿Lo sabías?
Enmarca su fina cintura con ambos nudillos.
¿Ahora no le va a dejar ni sonreír? Menudo desgraciado. Que la observe como una sombra, no significa que vaya a desmoralizarla. Hoy no. Ha encontrado finalmente algo de fortuna entre tanta maldición. (No, su aura sigue igual.)
—¿Siempre tenéis esa expresión aburrida?