Desde afuera tu vida se ve fácil. Porque casi nadie sabe por lo que has tenido que pasar, tampoco les importa. Lo importante es que lo sepas tú, recuerda todo el esfuerzo que has hecho y que a pesar de la mierda que te ha tocado comer, acá sigues. Dándola toda. Ponte esa medallita y sigue así. Hay días jodidos, pero cada cierto tiempo llega algo maravilloso. Hay que vivir.
Larga vida para esas personas que se emocionan por lo bueno que te pasa. Que se alegran cuando haces cosas que te hacen bien. Que te impulsan a enfrentar tus miedos, que te ayudan a arriesgarte. Si tienen a alguien así en su vida, valórenlo. Este mundo está lleno de envidias y competencias, eso se consigue fácil. Pero el cariño honesto es jodido de encontrar. Sean más así con la gente que quieren, alégrense, apoyen, eso es una chimba. Ojo ahí.
No siempre vas a entender el comportamiento del otro. No es necesario entender por qué alguien te hace daño. La necesidad de tener que entenderlo todo hará que te quedes en sitios de los que debes salir. No es necesario entender para salir.
Nadie sabe la carga que tienes encima ni les importa. Trata de rodearte de gente que se alegre por ti, por tus triunfos, tus proyectos, tus esfuerzos. Hay personas que fingen alegrarse pero les molesta que estés contento. Eso les recuerda lo que les falta y les da rabia. El narcisismo les hace pensar que todo el mundo les debe algo. Están más preocupados por recibir que por mirar si les falta algo por dar. Hay gente que debería adelgazar el ego. Y eso no es tu responsabilidad, enfócate en lo tuyo. Ojo ahí.