A veces me quejo de la vida, pero luego recuerdo que todo lo que he querido siempre llega en su momento, que soy una persona bendecida, que la vida es maravillosa y que Diosito es inmensamente detallista conmigo.
Un hombre en la empresa de mi papá se jubiló después de 41 años.
Tipo callado.
Nunca faltó un día.
Nadie lo conocía realmente.
Durante su discurso de jubilación sacó un papel doblado y dijo:
«Esto lo he llevado en mi billetera desde 1987».