La felicidad no es una realidad, es un deseo. Y queremos ser felices, aunque sea un rato. Feliz día a todos los trabajadores y trabajadoras del Once y del mundo entero.
también se habló del clima y la posibilidad de una lluvia que nos preocupaba. El más viejo de ellos, con el dedo índice apuntando al techo, recitó el siguiente refrán para traernos calma:
"Aguacero pasajero
No mojés mi sombrero,
a vos no te cuesta nada
Y a mí me cuesta dinero"