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—— ¡Cuidado, @tristenostaIgia!
El joven, subido a la escalera de mantenimiento, advirtió a la muchacha junto en el instante en el que una bombilla se estrellaba contra los adoquines de la plazoleta.
Varias horas después de lo ocurrido, ya noche cerrada, y con la caja de herramientas colgada al hombro, Lewis tomó la ruta conocida hacia la casa encantada. No sabía qué habían encontrado allí los jóvenes que se habían aventurado por aquella ruta, y una parte de sí mismo,
@CARNIEF0LK y la cadena, falsamente enroscada en torno a los barrotes, cayó al suelo con un quejido ronco.
—— ¿Alguna vez la viste funcionar?
Preguntó, señalando con una inclinación de cabeza el siniestro edificio frente a ellos, que recordaba vagamente a la mansión de (cont.)
Ni en sus peores pesadillas se habría acercado tanto a Madre Roble como lo estaba Lilith en aquellos instantes, así que se contentaba con echarle un ojo desde la distancia, prefiriendo, en cambio, la sombra cegadora de Lyman, donde se sabía a salvo.
—— ¿Tal vez darle (cont.)
@CARNIEF0LK en lo que pudiera recaer, por un lugar donde, por fin, tuviera permitido descansar. Y tal vez, llegado el caso, deshacerse de alguno de sus secretos.
—— Estoy bien. Nada es peor que caerse desde lo alto de la escalera de mantenimiento. El palo de mayo no es tan terrible.
@CARNIEF0LK paranormales que había sobrevenido al pueblo —, Perthlochry no acabaría resultando un buen lugar donde establecerse. Donde finalmente confiar en el suelo firme bajo sus pies, más bien, y quedarse quieto. Una parte de sí mismo clamaba desesperadamente por algo (cont.)
@KILLINBOOTH pero así era Lewis. Las palabras se le presentaban igual que obstáculos rocosos en el camino, que tenía que trepar o contra las que se tropezaba, dejándose por medio las rodillas.
@KILLINBOOTH El chillido impactó justo contra su tímpano, y el joven tuvo que reunir todas sus fuerzas para no desembarazarse de aquel abrazo lo más rápido posible y salir huyendo.
—— Ganaste, Lilith.
Comentó, como si no fuera evidente. Era una forma un tanto curiosa de felicitarla,
—— Ánimo.
Murmuró Lewis, que había vuelto de una odisea en torno a la playa en busca de un café caliente, y ahora encontraba que su compañera había finalmente decidido presentarse voluntaria para la danza. Sospechaba que Lilith se volvería insoportable si resultaba (cont.)
—— Hola, eh...
La mente se le quedó en blanco. ¿Cómo se llamaba aquel muchacho? El otro chico del Our Lady of Peace. A menudo se preguntaba si no era un terrible despilfarro hacer un uniforme masculino solo para dos muchachos.
—— Me tomaría un café, si tienen.
El joven, con su habitual expresión taciturna, y su constitución, aparentemente, fantasmagórica, porque los vecinos le pasaban al lado sin verlo, se colocó con los codos apoyados en el respaldo del banco, cerca de Lyman. Había descubierto, en los últimos tiempos,