Cada mañana es renovada la misericordia de Jesús, si nos equivocamos o caemos seamos sinceros delante de Su trono, Él conoce nuestro corazón. Pero no dejemos que este sistema perverso nos vista de amargura, de orgullo, de odio o de pensamientos malos.
Debemos hacer entender a nuestros hijos, cuáles son las reglas y cuales las consecuencias. Si definimos las reglas pero no somos firmes a la hora de aplicar las consecuencias, ellos aprenderán a jugar con nosotros y entonces aprenderán a jugar con la autoridad. @SixtoPorras