@usembassyve@marcorubio la libertad plena de la jueza @mariafiuni es una farsa , tratamos de meternos en el @saime y resulta que TIENE UNA ALERTA DE RESTRICCIÓN, no puede sacar su pasaporte
Una joven sana inocente ingresa a prisión y es mantenida sin juicio justo durante casi diez años y sale en silla de ruedas ¿ y aún así debemos dar las gracias? ¿Al torturador por haberla dejado viva? ¿Ahora el malvado quiere que le aplaudan su bondad? Yo no. Yo quiero que pague
#ServicioPúblico | El señor Argimiro Medina, está desaparecido.
Fue visto por última vez en la avenida principal de Los Crepúsculos al oeste de #Barquisimeto, viste una camisa color salmón, blue jean y botas de seguridad color amarillo
Quien tenga alguna información por favor comunicarse al 0424-5041653
Durante estos meses muchos aceptamos —y en mi caso, incluso defendí— la idea de que existía una estrategia gradual. El plan de “tres fases” anunciado por el secretario de Estado que buscaba desmontar, paso a paso, la estructura del chavismo mientras se construían condiciones para una transición democrática. Pero el 24 de junio cambió el país. Los terremotos rompieron ese esquema de la misma manera en que rompieron miles de edificios en Caracas y en el estado Vargas.
Desde el 24 de junio ya no discutimos únicamente quién debe gobernar Venezuela. Discutimos quién puede hacerlo. Hay una diferencia enorme entre ambas preguntas. La primera pertenece al terreno de la legitimidad democrática. La segunda pertenece al terreno de la capacidad estatal y, en este momento, de la supervivencia nacional. Los terremotos respondieron brutalmente esa segunda pregunta y la primera ya había sido respondida hace bastante tiempo (en 2023 y en 2024).
La discusión dejó de ser exclusivamente política. Ya no estamos hablando únicamente de cuándo deben celebrarse determinadas elecciones. Estamos hablando de quién tiene la capacidad de conducir a un país devastado, de coordinar su reconstrucción y, sobre todo, de proteger la vida de millones de venezolanos. Eso cambia completamente la ecuación.
Quiero ser absolutamente claro. Esto no se trata de @MariaCorinaYA como persona. Se trata de lo que ella representa porque así lo hemos decidido los venezolanos.
Ella no es la principal dirigente política del país porque lo haya decretado ningún gobierno extranjero, ningún organismo internacional o ningún partido. Lo es porque la inmensa mayoría de los venezolanos, dentro y fuera de nuestras fronteras, le otorgó esa legitimidad. Y el liderazgo, en una catástrofe nacional, deja de ser un asunto partidista para convertirse en una necesidad pública.
Por eso la pregunta no va dirigida a Delcy Rodríguez. La respuesta de la tiranía es perfectamente comprensible dentro de su propia lógica de supervivencia estalinista. Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello saben que su permanencia depende del miedo (que cada día es menor). Y saben también que la presencia de María Corina Machado en Venezuela representa exactamente lo contrario: organización, esperanza, coordinación y la posibilidad de que una sociedad profundamente golpeada vuelva a reconocerse alrededor de un liderazgo legítimo.
No espero otra conducta de ellos.
La pregunta es para Washington. Es para @marcorubio. Es para @realDonaldTrump. Es para @usembassyve. Si Estados Unidos continúa ejerciendo una influencia determinante sobre el rumbo de la transición venezolana, ¿por qué impedir o aceptar que la dirigente con mayor legitimidad del país permanezca fuera precisamente cuando Venezuela más la necesita? ¿Qué interés estratégico puede justificar semejante decisión después de lo que acabamos de vivir?
Escuché con atención el mensaje que María Corina envió desde Panamá. Hubo una frase que resume perfectamente el momento que atravesamos: «Esto no se trata de mí». Tiene razón. No se trata de ella. Se trata de un país entero que necesita reencontrarse. Se trata de miles de venezolanos de la diáspora que quieren regresar para ayudar. Se trata de médicos, ingenieros, rescatistas, empresarios, voluntarios y familias que necesitan una conducción capaz de organizar el inmenso esfuerzo de reconstrucción que tenemos por delante.
Toda gran tragedia nacional necesita liderazgo. No para sustituir el trabajo de los rescatistas. No para reemplazar a los ingenieros. No para cargar escombros. Sino para darle dirección a una nación que intenta ponerse nuevamente de pie.
Venezuela necesita hoy ese liderazgo. Y la inmensa mayoría de los venezolanos ya decidió quién debe ejercerlo.
Si en Washington alguien considera que la presencia de Machado sobre el terreno puede resultar «desestabilizadora», me temo que está leyendo un país que ya no existe. Porque el verdadero factor de desestabilización no es la líder legítima de los venezolanos; es una tiranía que ha demostrado, frente a la mayor tragedia natural de nuestra historia reciente, que no puede, no sabe y, lo más doloroso de admitir, tampoco quiere gobernar para proteger a su propia gente. Nos odia. Y, siendo honesto, también los odian los venezolanos a ellos. Existe una ruptura moral irreparable entre la sociedad y quienes ocupan de facto el poder.
El estallido social del que tantos hablan no ocurrirá porque María Corina vuelva a Venezuela. Podría ocurrir precisamente si el país continúa sin un horizonte político claro. Si la sociedad no encuentra una conducción capaz de canalizar institucionalmente el inmenso dolor, la frustración y la rabia acumulados durante estos días.
La forma de evitar ese escenario no consiste en mantener congelada una transición. Consiste en acelerarla. Consiste en permitir que la sociedad se organice para reconstruir el país física, económica, institucional y moralmente. Consiste en comprender que estos miserables que hoy permanecen cómodamente instalados en Miraflores ya no pueden seguir al frente de un país al que han demostrado despreciar una y otra vez.
También escucho con frecuencia que Venezuela debe proyectarse ahora como un país estabilizado y lleno de oportunidades para la inversión. Ojalá lleguemos pronto a ese escenario. Pero intentar vender hoy esa imagen ignorando la realidad que dejaron los terremotos sería un profundo error de diagnóstico.
Porque ningún inversionista serio apuesta únicamente por recursos naturales. Invierte donde existen instituciones. Donde existe seguridad jurídica. Donde existe capacidad administrativa. Donde existe un Estado capaz de responder cuando ocurre una emergencia. Y eso fue precisamente lo que esta semana quedó dramáticamente en evidencia.
Los videos de ciudadanos enfrentando a militares, las denuncias sobre obstáculos a la ayuda, el bloqueo de información y la indignación creciente de millones de venezolanos seguirán recorriendo el mundo. No hay estrategia comunicacional capaz de ocultarlo.
Y hay algo todavía más grave.
Un régimen que obstaculiza la ayuda humanitaria durante una tragedia nacional envía el peor mensaje posible a cualquier ciudadano y a cualquier inversionista: que ni siquiera frente al dolor colectivo está dispuesto a renunciar a la lógica del control criminal. Si roban comida, imagínense cómo van a robar las máquinas de empresarios.
Los venezolanos seguiremos agradeciendo el respaldo de Estados Unidos. Seguiremos considerándolo un aliado natural. Pero precisamente porque somos aliados debemos poder hablar con franqueza.
El problema nunca fue solamente Nicolás Maduro. El problema es el chavismo. El problema es Delcy Rodríguez. Es Jorge Rodríguez. Es Diosdado Cabello. Es una estructura de poder que ha demostrado durante veintisiete años que destruye todo aquello que toca y que, incluso frente a una tragedia de esta magnitud, sigue actuando como un obstáculo para su propio pueblo.
Han pasado seis meses desde el 3 de enero. Ha pasado una semana desde el 24 de junio. Cada uno de esos días ha tenido un costo humano. Y los venezolanos ya no podemos seguir esperando.
Queremos caminar junto a Estados Unidos. Queremos que siga siendo nuestro principal aliado en la recuperación de la democracia. Queremos que la reconstrucción de Venezuela sea también una historia de cooperación entre dos países que comparten valores e intereses. Pero también debemos decir con claridad que nosotros no podemos esperar indefinidamente. No podemos. Y no lo haremos.
El chavismo debe llegar a su fin.
No solamente porque destruyó la democracia. No solamente porque destruyó la economía. No solamente porque destruyó el Estado. Sino porque esta semana terminó de demostrar que también es incapaz de conducir el dolor de una nación. O, peor todavía, que lo disfruta.
Si para poner punto final a esta tragedia seguimos contando con el apoyo de nuestros aliados, estaremos profundamente agradecidos. Ojalá sea así. Si ese apoyo no alcanza o no llega con la urgencia que el momento exige, los venezolanos haremos lo que ya empezamos a hacer durante esta semana. Tomaremos el martillo con el que hoy removemos escombros para reconstruir nuestras ciudades. Y, cuando llegue el momento, también para derribar el muro político que desde hace veintisiete años impide que Venezuela vuelva a levantarse.
Ya ha sido demasiado.
Exijo la entrega inmediata de Diosdado Cabello ante la justicia estadounidense. Este matón debe pagar por sus crímenes de lesa humanidad y dejar de obstaculizar el proceso de rescate. 🇻🇪
The United States is pouring personnel and resources into #Venezuela to assist with earthquake rescue and recovery.
But Venezuela’s narco Interior and Justice Minister is blocking volunteer rescue efforts.
Let’s just have @DEAHQ pick him up while we’re there.
#SOSVenezuela
🚨#SOSVenezuela Diosdado Cabello debe ser entregado para enfrentar la justicia americana lo antes posible.
Sabemos que este esbirro matón está impidiendo el proceso de rescate y tiene que enfrentar las consecuencias de sus innumerables crimines de lesa humanidad.
No, presidente Trump. Los venezolanos no están bailando, como ha dicho en múltiples ocasiones. Hoy miles de familias en Venezuela siguen sufriendo las devastadoras consecuencias del reciente terremoto, una tragedia que se suma a años de crisis humanitaria, económica y política. Mientras el chavismo permanezca en el poder, la situación solo continuará empeorando.
@RepMariaSalazar Querida congresista, quien administraría ese recurso ?
Si se lo dan al régimen de Delcy Rodríguez no entregarán nada a los ciudadanos, debe ser EEUU 🇺🇸 quien se encargue de administrar toda la ayuda a las víctimas
Ellos son Genocidas
RESPONSE TO @POTUS
Mr. President,
Yesterday you stated the following:
“Outside of the earthquake, the people are happy and dancing in the streets.”
This is neither right nor fitting at this moment. Many of us are genuinely grateful for what you did to put Maduro and his wife where they belong, and for the scale of the relief effort @DeptofWar and @StateDept, among other U.S. actors, are mounting for the hundreds of thousands devastated by the June 24th earthquakes in Venezuela. But the self-centered, ill-informed boasting is not appreciated. No one is dancing in the streets. They are digging through rubble, burying their dead, and searching for the missing. Millions of people in Venezuela have seen little change since the brilliant military operation that removed Maduro from power. Today, the future looks even more bleak. Twenty-seven years of corrupt rule have resulted in thousands of deaths due to the country’s lack of essential readiness and infrastructure, especially in an earthquake-prone region.
Your standing, and that of the country that elected you, is not served by this. Constant mischaracterization of conditions on the ground, scant transparency over the management of oil and mineral flows, and excessive praise for an interim arrangement most Venezuelans never chose and do not trust will, sooner or later, negate the good you have done..
Please stop caricaturing a crisis that remains deadly, painful, and dangerously unresolved.