Desde el caso del libro de Bretón a la absolución de Alves queda patente, una vez más, la nula comprensión de las violencias contra las mujeres, la negación de sus derechos como víctimas y la evidencia de quienes hablan sin saber.
Acaba de decirlo hoy Gisèle: "Tengo la impresión de que la culpable soy yo y que las 50 víctimas son quienes están detrás mío. Desde que llegué a esta sala me siento humillada. ¿Seré cómplice?, ¿seré alcohólica? Hay que tener mucha paciencia para soportar lo que yo escucho aquí".
me encanta cuando escucho reír a alguien que adoro, especialmente cuando su risa nace por algo que le dije. El humor y el amor siempre serán muy buenos amigos.