Me quedé callada y fue lo más sabio que hice, no voy a convencer a nadie de quién soy, ni reparar lo que no rompí, ni mucho menos luchar por demostrar mi valor.
No siempre hice lo correcto.
A veces herí sin querer, otras veces porque no supe manejar lo que sentía.
Hoy lo reconozco sin excusas.
Porque querer ser mejor también es una forma de sanar.