Sin embargo, no parecían hacerles el más mínimo efecto.
¿En qué fallaba?
Las criaturas avanzaron y Nova retrocedió hasta alcanzar la pata y luego el lomo de Lira, quien mantenía la fauces abiertas en un gruñido de advertencia.—
—El primer venin se acercó, de azabache pelo, aparentemente asim y de finas grietas rojizas en su piel, con la mano amenazantemente apuntando a la tierra.
Nova sabía de su existencia, de su especie. Conocía y había leído, incluso a veces más que el noventa porciento
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Estaba levantado hacía no demasiado tiempo. Preparaba algunas cosas que iba a usar para su próxima guardia que le tocaba ese día.
Había salido de su recámara para poder desayunar algo. Le extrañó no ver a la jinete por el comedor pero ignoró aquello y solamente se dedicó a buscar
Serios rostros amenazantes. Por lo que comprendía, el fuego de dragón no funcionaba, así que debía intentar algo más. Sin soltar las dagas, toma aire y concentra el calor del ambiente. Suda, las manos le ataquen y queman bajo los vendajes, buscando hacerlos hervir por dentro.
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@Iceheart_lv A algún punto no muy lejano a sus espaldas.
La mente se le nubla, el campo abierto parece cerrarse y el trastabillar que la devuelve a su ubicación. Gira y aún levemente aturdida, desenvaina las cortas pero filosas armas blancas que en el fondo sabe, de muy poco le servirán.—
@Iceheart_lv Extrañaba infinitamente su cómoda cama en Basgiath, a pesar de saber con claridad que no todas las camas de los demás puestos de vigilancia eran así.
Subió la vista y lo último que alcanzó a ver antes del primer golpe, fue a Caelira volteandose en un rugido
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Aún estando enferma sobrepasaba a todo lo demás.
Se siente tan mal que incluso deja varias caricias en Caelira que, asombrada, las recibe con gusto antes de volver a los campos para alimentarse, en lo que Nova dirige el paso a los dormitorios.—
—El vuelo desciende hasta tocar tierra y para cuando pisa el campo, está nuevamente empapada de punta a punta. De poco había servido la ducha y su humor no era precisamente el mejor.
Aunque el cansancio era mucho más fuerte que eso y el orgullo de sentirse y saberse útil
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—Asiente y al no encontrar nada en su ronda, Lira retoma la marcha y sigue el vuelo tras su paso. Observa con atención, pero aquello resultaba más tranquilo de lo que esperaba, lo que terminaba siendo un respiro para ella y su estado de fiebre, quemadura y cansancio.—
—Aquella táctica era simple: bajar al raso, alas extendidas y simplemente planear para no exigir a las alas. Poco a poco, la tormenta parece menguar bajo su perspectiva y en cuanto clarifica, sube a lo alto una vez más.
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